Tiempo y eternidad

Domingo XXVI del tiempo ordinario

Amós 6, 1 a.4-7 / Salmo 145 / 1 Timoteo 6, 11-16 / Lucas 16, 19-31

“Recuerda que recibiste tus bienes en vida y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado”.

La página del evangelio de san Lucas, que hoy se lee en la misa, habla con crudeza, intentando conmovernos, del tiempo y de la eternidad. Advierte que en el momento presente se puede escuchar a Dios y hacerle caso sirviéndole en los pobres, o se le puede desoír y rechazar despreciándolos a ellos. Quien hace caso tiene asegurada una vida feliz. Porque queremos la felicidad duradera: ¡ocupémonos de Dios, socorriéndolo en quienes a nuestro lado pasan necesidad!

(Fuente: A. M. Pascual, Pueblo de Dios n. 74)

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