Sin comparación

Sin comparación

Domingo 12º del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Jeremías 20, 10-13; Sal 68, 8-10.14.17.33-35; Rom 5, 12-15; Mt 10, 26-33.

“Pero el Señor está conmigo”

El profeta describe el acoso sufrido por quien quiere ser fiel a Dios; los adversarios esperan el momento de debilidad que todo ser humano presenta en situaciones de flaqueza. Pero la esperanza del creyente se fortalece con la certeza de que “el Señor libra la vida del pobre de manos de los impíos”.

“No hay proporción entre el delito y el don”

San Pablo sigue insistiendo en esta carta a los Romanos en la contraposición del pecado y la redención. Por uno llegó el pecado, Adán, por otro, Jesús, el nuevo Adán, llega la redención y la gracia. Pero, mientras que uno trajo la muerte para todos, la vida de uno, la de Jesús, bastó para la salvación de todos. De ahí la desproporción entre el don y el delito. El don generoso de Dios Padre en el Hijo borra el pecado de toda la creación, dañada en Adán.

“No tengáis miedo a los hombres”

Consejos prácticos de Jesús a sus discípulos, y a nosotros. Quizá nos preocupa más lo que la gente puede pensar de nosotros que lo que Dios pueda hacerlo. Quizá nos preocupe más nuestra apariencia que nuestro recto proceder y obrar en la vida de cara a Dios. El secreto vuelve a ser de nuevo Jesús. “Si uno me niega…”, “Si uno se pone de mi parte…” Es el absurdo de “yo creo en Dios pero no en la Iglesia”, “yo creo en Dios pero no en Jesucristo…” Yo creo en el amor pero en en los preceptos…” El camino es Cristo, el mediador también lo es Él; por tanto es un conjunto: o todo, o nada. No vale creer o hacer lo que nos apetece, descuidando el resto de la doctrina.