Quiero: queda limpio

Domingo 6º del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Levítico 13, 1-2.44-46; Sal 31, 1-2.5.11; 1 Corintios 10, 31–11,1; Marcos 1, 40-45

“Será llevado ante Aarón”

Ciertamente que este relato puede parecer inhumano, sobre todo viniendo de Alguien que practica la misericordia hasta el infinito. Pero hay que ponerse en el lugar y en el tiempo que ocurre. La lepra era contagiosa (supongo que también lo es ahora) y una persona con este problema de salud en comunidades pequeñas, nómadas, era un peligro para la supervivencia de la misma. No se conocía remedio; no había posibilidades de curación. Luego el remedio era el aislamiento, el alejamiento del resto hasta el punto de presentarse “harapiento y despeinado, con la barba tapada”, y alejado de otro ser humano. No se puede ver egoismo en ello, ni desprecio a quien lo padece. Fueron los tiempos y las ignorancias.

“Hacedlo todo para gloria de Dios”

San Pablo sigue alentando a los de Corinto en la buena línea que practicaban desde que los conoció. No duda en ponerse continuamente de ejemplo ante tantas situaciones como las que trata en su escrito. Desea lo mejor para una comunidad que acogió inmediatamente y con gusto la Buena Nueva y que tuvo la valentía de seguir el Evangelio. No importa lo que hagamos – siempre que no sea una ofensa a Dios – si lo hacemos todo para gloria de Dios. “Ora comamos, ora bebamos…” No son grandes cosas, pero todo sirve para nuestra salvación. Es la nueva lección que san Pablo imparte a los de Corinto. También para nosotros.

“Ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo”

Contrastando con la primera lectura, el Señor no aleja; atrae. No expulsa; incluye. Conoce la condición humana (“no se lo digas a nadie”), y a pesar de ello, y a sabiendas que no lo iba a cumplir, sana y perdona. Es entendible la emoción y el agradecimiento del sanado, pero ese hecho impide a Jesús entrar en otros pueblos para seguir su Reino de Dios y sanando otras enfermedades. Él sopesa y valora los hechos; nosotros no siempre calculamos la trascendencia y hondura de nuestro actos; pensamos que lo que hacemos en nuestra vida no repercute en la de los demás, pero así es. Importante caer en la cuenta de esto.