¿Quién dice la gente…?

Domingo 21º del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Isaías 22, 19-23; Sal 137, 1-2a.2bc-3.6.8bc; Romanos 11, 33-36; Mateo 16, 13-20.

 

“Te destituiré de tu cargo”

El mayordomo de palacio, Sobná, muestra su soberbia y engreimineto ante Dios al intentar construirse un mausoleo para ser recordado en la posteridad. No considera que lo que es, tiene y posee, viene de Yahvé. Y por esto mismo es reprobado por Él. Será Eliacín, hijo de Elcías, quien reciba los honores y privilegios para “dar gloria a la casa paterna”, y no para sí mismo. No reconocer nuestra dependencia de Dios suele llevar a pensar que lo que somos no son dones de Dios, sino conquistas nuestras; y esto  suele conducir a la nada.

“Él es el origen, guía y meta del universo”

Un viejo film se titulaba “Aquellos chalados en sus locos cacharros”, titular que puede actualmente definir la situación de hoy. No paramos de inventar máquinas, chismes, genialidades varias y otros artilugios, pero, ¿para qué? ¿Somos más felices con ellos? ¿Nos ayudan a acercarnos más a Dios o a los demás? O, ¿más bien tratamos de demostrar que somos más inteligentes que nuestro Creador? Quizá estamos olvidando con ello que el hombre está puesto en la tierra para perfeccionarse y “darle gloria por los siglos”.

“¿Quién dice la gente…?”

Bonita forma de introducir el Señor lo que realmente le importa: “Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo? Porque en  esto está la clave; no en lo que diga la gente, no en lo que diga “todo el mundo”. Cada uno debemos encararnos con nosotros mismos para descubrir quien es Jesús para para mí; ¿quizá un soñador, un iluminamo, un pacifista, un guerrillero, alguien que se creyó más que los demás; o el Hijo de Dios que vino al mundo para salvarnos y enseñarnos el camino del cielo? Y si aciertas recibirás la alabanza del mismo Jesús: “Bienaventurato tú …”, porque te lo ha revelado mi Padre del cielo.