Luz en mi Sendero

Luz en mi Sendero

Carta Pastoral de los Obispos de nuestra provincia eclesiástica sobre la Sagrada Escritura

 

Los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Pamplona y Tudela hemos firmado conjuntamente una Carta Pastoral sobre la lectura creyente y orante de la Sagrada Escritura, titulada “Luz en mi sendero”. La firmamos el 25 de Abril en Santo Domingo de la Calzada, en la fiesta de San Marcos evangelista, coincidiendo con la apertura del Jubileo calceatense con motivo del Milenario del nacimiento del Santo.

 

Nuestra provincia eclesiástica data de 1956, cuando la diócesis de Pamplona es constituida en Arzobispado, quedando como diócesis sufragáneas de la misma, las diócesis de Calahorra y La Calzada- Logroño, de San Sebastián y de Jaca. Las diócesis se agrupan, según del Código de Derecho Canónico (CC 431-446), en Provincias Eclesiásticas delimitadas territorialmente, con la finalidad de promover una acción pastoral común en varias diócesis vecinas y fomentar, de manera más adecuada, las recíprocas relaciones entre los obispos diocesanos. En este marco se circunscribe la Carta Pastoral “Luz en mi sendero”, como iniciativa pastoral conjunta.

 

La Palabra de Dios forma el fundamento de la vida de la Iglesia y de su tarea evangelizadora. Así lo recordaba Benedicto XVI en su exhortación apostólica “Verbum Domini”: “Ningún creyente en Cristo puede sentirse ajeno a esta responsabilidad (de anunciar la Palabra de Dios) que proviene de su pertenencia sacramental al Cuerpo de Cristo. Se debe despertar esta conciencia en cada familia, parroquia, comunidad, asociación y movimiento eclesial. La Iglesia, como misterio de comunión, es toda ella misionera y, cada uno en su propio estado de vida, está llamado a dar una contribución incisiva al anuncio cristiano”. (VD 94). La Eucaristía y la Palabra de Dios, se convierten en cimiento irrenunciable a la hora de llevar adelante nuestra misión diocesana EUNTES, como os recordaba en mi Carta Pastoral con motivo de la misión diocesana (pg. 16).

 

Atendiendo a la importancia de la Palabra de Dios, es bueno que profundicemos en su significado y riqueza y, a su vez, en la importancia de la misma en nuestra vida cristiana. Esta última consideración está expresada en la nueva Carta Pastoral conjunta: “La lectura creyente y orante de la Palabra de Dios nos permite detenernos a escuchar al Señor, para que su voz sea lám-para para nuestros pasos y luz en nuestro sendero. La escucha de la Palabra de Dios no es opcional, ni una posibilidad más entre otras, sino que pertenece al corazón y a la identidad de nuestra vida cristiana, porque la Palabra tiene poder para transformar nuestras vidas”. (Luz en mi sendero 1).

 

La Carta consta de siete capítulos, con una breve introducción y una conclusión. En ellos se van desgranando aspectos referentes a la importancia de la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. En el escrito se hace referencia al uso que el Papa Francisco hace la Sagrada Escritura a lo largo de su fecundo Magisterio, mostrando la importancia que da a la misma en los documentos escritos por él (cfr. capítulo 2). En el capítulo primero reflexionamos so-bre el ministerio de la Palabra de Dios en la que se tratan aspectos fundamentales de la misma y que deben hacernos contempladores del rostro de Cristo: “La contemplación del rostro de Cristo se centra sobre todo en lo que de él dice la Sagrada Escritura que, desde el principio hasta el final, está impregnada de este misterio, señalado oscuramente en el Antiguo Testamento y revelado plenamente en el Nuevo, hasta el punto que san Jerónimo afirma con vigor: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo mismo”. (San Juan Pablo II, Novo Milenio Ineunte 17).

 

En los capítulos cuarto y quinto hablamos de la dimensión pastoral de la Sagrada Escritura, dimensión que afecta a la catequesis, a la iniciación cristiana, a la liturgia, a la caridad, a la evangelización de la cultura etc. En el sexto proponemos una reflexión sobre la importancia del encuentro con la Palabra de Dios, tanto individual como comunitariamente, completando el planteamiento hecho en el tercero sobre la lectura orante de la Sagrada Escritura. El séptimo capítulo hace una propuesta de animación bíblica de la pastoral, señalando objetivos, funciones y los medios de formación necesarios para poder llevarla adelante.

 

Os animo a leer y acoger esta nueva Carta Pastoral, “Luz en mi sendero”, que estoy convencido que nos ayudará a seguir creciendo en nuestro amor a la Sagrada Escritura y a valorar su presencia en nuestra vida y en la vida de la Iglesia.

 

Y agradezco a mis hermanos obispos de nuestra Provincia Eclesiástica esta reflexión que hemos compartido, con la intención de servir mejor a nuestras Iglesias diocesanas.