La Semana Santa

Afirmar que «se prohibe la Semana Santa este año», es confundir términos, ya que lo que se quiere decir es: «no hay vacaciones», o «no hay procesiones». Pero, ¿es eso la Semana Santa?

¿Qué es la Semana Santa?

La Semana Santa, para un católico, desde el punto de vista litúrgico y espiritual, es la vivencia más intensa de todo el año. Es el momento de oración y reflexión en los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, para aprovechar todas las gracias que esto nos aporta. Para vivirla bien, debemos participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

Nos recuerda la última semana de Cristo en la tierra, su resurrección, y que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios. Lo importante, por tanto, de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué padeció, murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su resurrección, que es primicia de la nuestra.

Sentir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados; tiempo especial, por tanto, de acudir, en estos días, al Sacramento de la Penitencia para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Domingo de Ramos

Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que los discípulos y el pueblo lo aclama como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la misa.

Jueves Santo

Recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Mostró a sus discípulos cuál debe ser su comportamiento lavándoles los pies, y prometió quedarse con nosotros hasta el fin de los tiempos. Al término de ella, fue a orar al Huerto de los Olivos, hasta que llegaron a prenderlo.

Viernes Santo

El día de la Pasión del Señor: su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato, la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Se ora por la Iglesia, se cumulga de lo consagrado el día anterior, y, ante el sagrario vacío, se adora la cruz, que representa a Cristo. Los dos ritos principales, el Vía Crucis y la ceremonia de la Adoración de la Cruz.

Sábado Santo o Sábado de Gloria

Se le conocía como el «diá del silencio», reanudando la liturgia al atardecer. El sagrario está abierto y vacío. Por la noche se lleva a cabo la Vigilia Pascual donde se celebra la Resurrección de Jesús. En esta celebración se bendice el fuego y el cirio pascual, el agua, se acompaña con velas encendidas, y se vuelve a recitar el Gloria, suspendido durante la cuaresma. Es la gran fiesta de Resurrección, la gran fiesta de los cristianos.

Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua

Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los creyentes, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.