La presencia del Espíritu en nuestra Misión Diocesana EUNTES

La presencia del Espíritu en nuestra Misión Diocesana EUNTES

Estamos culminando nuestro segundo año de la Misión Diocesana EUNTES. Después de la jornada gozosa de envío del pasado 17 de Noviembre en la Plaza de Toros de Logroño, muchos de vosotros habéis también participado en los Encuentros EUNTES, que a lo largo del curso se han desarrollado en parroquias y comunidades, en toda nuestra geografía diocesana. Muchas gracias por vuestra respuesta y por vuestro compromiso en el arranque de esta tarea que el Espíritu Santo ha puesto en nuestras manos y que humilde y confiadamente intentamos llevar adelante.

 

Los Encuentros EUNTES nos han permitido dar pasos en algunas cuestiones que considero importantes y que nos permiten comenzar a mirar al futuro de nuestro reto evangelizador. En ellos hemos podido analizar la realidad pastoral de nuestras parroquias y comunidades, en las que hemos descubierto luces y sombras, y reflexionar juntos para poder descubrir en que tenemos que convertirnos pastoralmente. A la vez, los Encuentros nos han permitido poner las bases de lo que debe orientar nuestra pastoral en el futuro: tener en nuestro horizonte la pastoral de la santidad, a la que nos llama insistentemente el Papa Francisco, en la que debemos acompañarnos mutuamente para redescubrir en plenitud el don del sacramento del Bautismo que un día recibimos. Tomar conciencia de lo que el bautismo significa nos lleva a ser discípulos misione-ros sin dilación, pues ello es consecuencia de la dimensión profética del mismo.

 

A su vez, los Encuentros, también nos han ayudado a comenzar a intuir la importancia del discernimiento eclesial como instrumento pastoral. Sí, se trata de ponernos a la escucha del Espíritu para saber por donde tenemos que caminar ante los grandes retos pastorales que se nos plantean: “Como obediencia al Espíritu, el discernimiento es sobre todo escucha, que también puede convertirse en un impulso propulsor para nuestra acción, capacidad de fidelidad creativa a la única misión desde siempre confiada a la Iglesia. El discernimiento se hace así un instrumento pastoral, capaz de identificar los caminos transitables para proponer a los jóvenes de hoy, y ofrecer pautas y sugerencias para la misión que no sean preconfeccionadas, sino el resultado de un itinerario que permite seguir al Espíritu. Un camino así estructurado invita a abrir y no a cerrar, a hacer preguntas y a plantear cuestionamientos sin sugerir respuestas preestablecidas, a considerar alternativas y sondear oportunidades”. (Instrumentum Laboris para el Sínodo de los Jóvenes, nº 2).

 

Muchos de vosotros, que habéis participado en los Encuentros EUNTES, habéis reclamado una necesaria continuidad. La idea es que esta se pueda concretar con la creación de grupos de fe y vida que pueden ayudar a articular una pastoral parroquial renovada en los próximos años. Ese será uno de los empeños pastorales del próximo curso, el tercero de nuestra Misión Diocesana, en el que esperamos seguir contando con tu apoyo y participación.

 

Hay que agradecer también el esfuerzo que se ha hecho en la semana de la Iglesia en Salida que se ha desarrollado en toda la diócesis, en la primera semana de este mes de Junio. Sí, muchas gracias por tantas iniciativas, sencillas pero comprometidas, en esta primera “experiencia piloto” compartida, que buscaba hacer presencia misionera en medio de nues-tra sociedad.

 

Yo he tenido la oportu-nidad de participar en algunas de esas acciones y, si os soy sincero, me han hecho reflexionar respecto a los cami-nos que debemos emprender los próximos años a la hora ser eficaces en nuestra tarea misionera, especialmente con los alejados y los ausentes. Estoy convencido, de que aunque nosotros no divisemos todavía con claridad hacia donde tenemos que ir, el Espíritu nos precede; Él si sabe a dónde vamos y nos irá mostrando el camino. Eso es lo que le pedimos en la celebración del día 1 de Junio, en la concatedral de La Redonda: que el Espíritu Santo nos ayudase en la semana misionera a discernir un ho-rizonte pastoral, en los caminos incoados en las sencillas pero audaces iniciativas que se desarrollaron en aquellos días, en muchas parroquias de la Diócesis.

 

La Misión Diocesana EUNTES está comenzando. El futuro es complejo y apasionante por igual. No nos desanimemos, al contrario, mantengamos vibrante la ilusión. El año próximo con la ayuda del Señor, seguro que damos nuevos pasos en este reto que Él ha puesto en nuestras ma-nos. ¡¡¡EUNTES!!!