La clase de religión católica en la escuela: apunta a tu hijo

La clase de religión católica en la escuela: apunta a tu hijo

Ser familia es uno de los grandes tesoros que poseemos en la vida; de ella deriva lo mejor que recibimos en cualquiera de las épocas de nuestra existencia. La familia se basa en el amor mutuo de sus miembros que nos lleva a asumir la responsabilidad de conseguir el mayor bien, de cada uno de los que a ella pertenecen. Parte de esa responsabilidad es la preciosa tarea de los padres de educar a los hijos. La educación encauza nuestra identidad y dignidad como personas. Ese arte de educar la familia no lo ejecuta sola, necesita la ayuda de la sociedad y, cuando es creyente, recibe también la ayuda de la Iglesia. Pero no hay que olvidar que los padres son los primeros responsables de la educación de los hijos y tienen que encontrar en la escuela un medio que les ayude a educarlos en los valores y creencias que ellos tienen. Las demás instancias, tanto públicas como privadas, tienen sólo un papel subsidiario para proteger y ayudar a los padres en esa preciosa tarea.

 

Todos los cursos en estos meses recordamos esta cuestión, pues es el momento en el que los padres ejercéis el derecho de elegir en el colegio la clase de Religión y Moral católica para vuestros hijos e hijas para el próximo curso. La elección de la clase de Religión es un derecho amparado por el universal de la libertad religiosa y por nuestro propio ordenamiento jurídico. Querer una enseñanza que dote a vuestros hijos de formación en lo tocante a la religión es tan legítimo como darles lo necesario, o dotarlos de los medios más apropiados para su crecimiento y maduración como hombres y mujeres.

 

Como es sabido, la religión en el aula trata sobre Dios y sobre el fenómeno religioso, pero al mismo tiempo introduce al alumno en una cultura marcada por el cristianismo. La clase de Religión es un espacio oportuno para el crecimiento personal y comunitario, para el desarrollo armónico de la identidad, para el estímulo de la convivencia, para el debate sereno y fundamentado, para la asimilación de criterios de actuación, para la consolidación de los rasgos, virtudes y valores que acompañarán durante toda la vida. Un edificio carece de estabilidad y de firmeza si no tiene bien asentados los cimientos. La educación es incom-pleta si carece de conocimientos, habilidades y destrezas relacionados con el patrimonio religioso que configura la cultura, el calendario, el lenguaje, las tradiciones, las costumbres, el pensamiento filosófico, el caudal histórico, artístico y documental, el imaginario compartido, las personas de referencia; en defini-tiva, las raíces del continente europeo y de otras civilizaciones.

 

Creo que la inscripción de vuestros hijos a la clase de Religión debiera significar, más que un problema, una oportunidad. En el fondo porque la enseñanza de la Religión nunca puede ser un problema. Al contrario, puede ser una magnífica oportunidad para dedicar un tiempo de diálogo en el seno de vuestros hogares, a la hora decidir la inscripción de niños y jóvenes a la asignatura de Religión y Moral católica, y poder valorar todos juntos, padres e hijos, la importancia real que tiene poder participar en la misma. Estoy seguro que muchas familias católicas valoráis la asignatura de Religión y el esfuerzo que hacen muchos de los profesores para impartir la materia de manera adecuada y con una pedagogía que llegue realmente a los alumnos. Muchas gracias por vuestra confianza y os diría más, tomad la iniciativa, id a los colegios y manifestad lo que queréis y, si os preguntan, dad razón de porque con vuestros hijos habéis hecho esta opción.

 

Muchas gracias a los alumnos, especialmente a los más mayores, por seguir apostando por esta asignatura y por querer descubrir en su formación lo mucho que nuestra fe les puede aportar. Y gracias a los profesores de religión, de la escuela pública y de la concertada, por el gran esfuerzo que hacen cada día en las clases que imparten y por la gran ilusión con la que afrontan su trabajo, a pesar de las dificultades que en ocasiones pueda haber.

 

Queridos padres, os invito a todos a seguir eligiendo la asignatura de Religión Católica para vuestros hijos; les haréis un gran bien con esta opción. No olvidéis que Dios sí es importante, y que su cercanía nos hace a todos mejores. Sólo por eso, apunta a tu hijo a clase de religión.