Jesús, María y José

La Sagrada Familia: Jesús, María y José – Ciclo B

Eclesiástico 3, 2-6.12-14; Sal 127; Colosenses 3, 12-21; Lucas 2, 22-40

“No lo abandones mientras vivas”

La Historia, incluso la más antigua – la que consideramos prehistoria -, demuestra la devoción y respeto de los pueblos por sus mayores. Ellos constituyen la experiencia, el legado de las anteriores generaciones, los trasmisores de los valores que va conquistando cada sociedad con el paso de los siglos. De ahí que sorprenda actualmente el desprecio a la experiencia, el abandono de los mayores, el querer enfrentar lo “moderno” – que sería querer romper con el pasado para inaugurar el mantra de “lo nuevo”-, con lo “antiguo”, es decir el mundo de los mayores. Es interesante la conclusión del libro del Eclesiático en la lectura de hoy recordando a los hijos que: “La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados”.

“Sea vuestro uniforme…”

San Pablo recuerda a los de Colosas las consecuencias del ser hijos de Dios y su forma de comportarse; deben practicar “la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, el amor, …”, sobrellevarse mutuamente y perdonarse, cuando haya ofensas mutuas. Y todo eso, ¿por qué?; porque somos el pueblo sacro, elegido y amado de Dios. Tener esta gracia incluye una serie de normas que nos obliga a comportarnos según nuestra fe. No podemos imitar a quien es movido por otros impulsos y, menos aún, secundar los bajos instintos de quienes voluntariamente niegan la divinidad. Coherencia, es la palabra clave. Hay muchas cosas que se practica en la sociedad, pero no son para quien creen que Dios existe y que su Hijo murió en la cruz para redimirnos de nuestros pecados.

“Cuando llegó el tiempo de la purificación”

El Evangelio, especialmente san Lucas, nos ofrece cantidad de detalles de la vida del Señor donde vemos cómo escrupulosamente sus padres, José y María, van cumpliendo lo establecido para el pueblo de Dios. Cada uno de los ritos, cada una de las etapas de la vida del Niño, cada tiempo especial, ellos realizan lo estipulado por la Ley. El mismo Jesús es un fiel cumplidor de lo establecido (“No penséis que he venido para abolir la Ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir (Mt 5, 17)), a pesar de que mejora esa Ley con la nueva y eterna Alianza. Quizá sea un buen ejemplo para el hombre actual, un poco anomista y alérgico a los compromisos con Dios. Nos gusta hablar, discutir, pero cuando se trata de vivir, de compromiso, no somos tan elocuentes. Desgraciadamente nos escudamos en “ahora eso no está mal”, “antes sí, pero ahora no”, “la Iglesia y su moral tienen que cambiar”, “trato de vivir según mi conciencia”. Día de la Sagrada Familia. Buen día para examinar nuestra relación con el Díos único y veradero que nos ama con locura, pero que espera de nosotros un poco de coherencia: no se puede creer como un católico y vivir como un pagano.