Fiesta del apóstol Santiago

Cada 25 de julio los católicos tenemos una importante cita con uno de los apóstoles más carismáticos para la nación española. Ampliamente celebrada en épocas anteriores por su simbolismo de unidad, hoy rechazada por el individualismo territorial e ideológico, ha pasado a segundo plano.

Al Apóstol se le conoce como Santiago el Mayor, hermano de san Juan Evangelista, con quien fue testigo de la transfiguración de Cristo junto a san Pedro, y el primero en recibir la corona del martirio. Una muy temprana tradición lo supone misionando en la Península Ibérica.

Según esta misma tradición, tras cumplir su misión predicadora en la Península, se trasladó a Jerusalén, donde fue apresado y conducido al monte Calvario donde fue decapitado. Fueron los discípulos quienes recogieron el cuerpo de Santiago.

Fue el símbolo de la unidad de una nación que se sintió oprimida por la invasión árabe, y sigue siendo la estrella luminosa que guía a los peregrinos hasta su tumba en Galicia. En otro tiempo, en su día, se elegían los representantes del rey en las diversas tierras (los merinos), y también se saldaban deudas de arrendamientos pagaderos el día de Santiago, o el de de San Martín de Tours.

En cualquier caso, la fiesta de un Apóstol siempre es importante por la cercanía que tuvo con el Señor y por ser los primeros evangelizadores de la primera Iglesia. Y por tanto, quienes transmitieron las primicias de la doctrina salidas de la boca de Jesús de Nazaret.