Fe recia para tiempos recios

Domingo XXVII del tiempo ordinario
Habacuc 1, 2-3;2, 2-4 / Salmo 94 / 2 Timoteo 1, 6-8.13-14 / Lucas 17, 5-10

Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar” y os obedecería.

Comulgar cada domingo, en este tiempo de increencia, nos ayuda a ser personas de fe, pequeña cual grano de mostaza, pero recia y fecunda. Además, nos ablanda el corazón y Cristo nos lo va haciendo semejante al suyo. Y un corazón reblandecido por la sangre de Cristo transforma el universo, lo hace más habitable y abierto a la eternidad ¡Qué necesidad tiene el mundo de ese tipo de creyentes! ¡No lo defraudemos!

(Tomado de: Pueblo de Dios, n. 75)

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