Estamos en Sede vacante

En menos de cinco años, la Diócesis queda vacante a la espera de nuevo Obispo. El que fuera nombrado para ella el 13 de mayo del 2016, don Carlos Escribano, el día 21 de noviembre tomará posesión de su nueva Sede, Zaragoza, en esta ocasión como Arzobispo de la misma.

A partir de ahora la Diócesis entra en un período conocido como “Sede vacante” (del latín “asiento o cátedra vacía”), es decir, sin Obispo. Para evitar el vacío consiguiente sin gobierno, según el Derecho Canónico, cánones 416-430, prevee, que desde Roma se nombre un Administrador apostólico, o que se elija un sacerdote diocesano como Administrador diocesano desde el Consejo Presbiteral, a no ser que exista un Obispo Coadjutor, que asumiría el cargo al cese del titular.

También cesan todos los cargos de la Curia diocesana, gestionándose por el llamado “Coetus consultorum”, pequeño grupo de sacerdotes nombrados durante la regencia del Obispo que deja la Sede.

El nuevo Obispo designado para la Sede por Roma, si no lo es aún, deberá ser consagrado antes de su toma de posesión de la Diócesis. Si es un traslado de otra Diócesis, tan sólo se requiere la solemne toma de posesión de la misma.

Mientras esto último no suceda, rezaremos por nuestro futuro Pastor, para que sea capaz de ayudarnos y conducirnos hacia Dios Padre con la sabiduría suficiente para conseguirlo.