Esta semana: la Virgen del Carmen

Nuestra Señora del Carmen es la denominación común que suele recibir Santa María del Monte Carmelo, una de las diversas advocaciones de la Virgen María. El nombre tiene su origen en el monte donde se venera, Monte Carmelo, en Tierra Santa, cerca de Haifa, y sus principales difusores fueron los miembros de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, conocidos como los “Carmelitas”.

El nombre proviene de Karm-El, que significa en hebreo jardín o viña de Dios, y aparece en el libro del profeta Isaías (35, 2) como un lugar bello. El profeta Elías vivió en una gruta de este monte, y allí fue donde demostró el poder del Señor frente a los sacerdotes del dios pagano Baal.

La veneración se remonta a un grupo de ermitaños que, inspirados en el profeta Elías, se retiraron a vivir en este paraje hacia el año 1200, formando la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Según la tradición carmelitana, el 16 de julio de 1251, la Virgen se le habría aparecido, a san Simón Stock, superior general de la Orden, entregándole el escapulario y prometiendo librar del castigo eterno a los que lo llevasen. El escapulario recibió reconocimiento papal en 1587 y ha sido respaldado por los pontífices posteriores. Una tradición posterior asegura que la Virgen habría prometido descender al purgatorio el primer sábado después de la muerte de quien portara el escapulario para llevarlo al cielo; de ahí que este privilegio  recibiese el nombre de Privilegio Sabatino. Todo esto fue aprobado por el papa Juan XII en la Bula Sabatina del 3 de marzo 1322. Posteriormente, fue aprobado también por el papa Clemente VII con el Breve Dilecti filii de 1527.

Como el Monte Carmelo se encuentra entre el mar Mediterráneo y el valle de Jezreel, y desde el emplazamiento de su santuario se contempla el mar, la Virgen del Carmen recibe también la denominación de Estrella del Mar (en latín Stella Maris) y es patrona, entre otros, de los marineros.