El templo

Hay noticias de un templo dedicado a María ya en el siglo X, en los momentos en que el Camino de Santiago cruza el río Ebro por un puente que desemboca en la pequeña población de Logroño. Estaba ubicada en el Arrabal, y con el transcurso del tiempo formará parte de las parroquias del lugar, junto con Santa María de Palacio, Santiago el Real, San Bartolomé, San Blas y San Pedro.

En 1435, la parroquia recibe como legado del vecino monasterio de San Martín de Albelda el título de Colegiata, con la obligación de servir la iglesia parroquial de dicho lugar.

Diversos problemas estructurales y la dignidad adquirida motivaron en 1516 a su cabildo a emprender la construcción de un nuevo templo que sustituyera al austero y reducido espacio de estilo románico, del que no ha quedado ningún vestigio. La construcción y sucesivas reformas y ampliaciones se alargaron durante tres siglos.

En 1959 fue declarada Concatedral con el similar rango que las históricas catedrales de Calahorra y Santo Domingo de La Calzada.

La planta y torres

Su planta es rectangular y mide 80 metros de longitud, 26 metros de anchura y sus bóvedas alcanzan los 27 metros de altura, pero lo más llamativo son sus dos torres, las cuales, a pesar de ser conocidas como “<strong>Las gemelas</strong>”, no poseen la misma altura. Una de ellas, la denominada San Pedro, situada al norte, lindante con la calle Caballerías, tiene 56 metros, mientras que la titulada de San Pablo, junto a la calle Portales, alcanza los 58,15 metros. Son obra de Juan Bautista Arbaizar, según traza propia y de José Raón, comenzándose en 1742 y terminándose hacia 1762 por Martín de Beratua y Francisco Gorbea. Arrancan cuerpo cuadrangular sobre el que se asienta un segundo decorado con pilastras toscanas cajeadas y barandado ciego corrido; un tercer piso octogonal, finaliza con chapitel coronado con linterna rematada en pináculo.

Las puertas de acceso

Son tres las puertas que dan acceso al templo. Tanto la del sur como la semejante del lado norte, fueron realizadas por Sebastián de Portu en 1705 siguiendo trazas de Fernando de la Peña, y concebidas a modo de retablo, el cuerpo con columnas corintias pareadas y el ático con hornacina; en el sur, la entrada habitual, tiene la imagen de la Asunción de María en la hornacina; la del norte, con san Martín de Tours partiendo su capa con el mendigo.

Entre las torres se encuentra la tercera puerta, en este caso decorada a modo de retablo, en piedra, el cual sirve a la vez de pórtico. Está cerrado por una reja procedente de la Capilla del Santo Cristo, y encuadrado por columnas corintias pareadas y enjutas decoradas, y consta de dos cuerpos en 5 calles, 2 entrecalles y ático, y se cierra por bóveda en horno, con relieves de los cuatro evangelistas y cuatro Arcángeles, coronado por Padre Eterno en la clave. El cuerpo bajo, en el que se integra la puerta de ingreso de medio punto, incorpora imaginería de cinco Virtudes, san Pedro, san Pablo y santo Domingo de la Calzada. La hornacina central del segundo piso la ocupa una escultura de la Asunción, flanqueada por los cuatro Padres de la Iglesia, y, en el ático, se sitúan imágenes de santa Bárbara, san Bernabé, san Esteban y tres Ángeles y, en las pechinas, san Emeterio y san Celedonio. Obra todo ello de José Calvo, artista local del siglo XVIII. El conjunto se corona por un frontón roto en volutas con una imagen de san Miguel arcángel en el centro y otra pequeña imagen de la Virgen más abajo.