El Buen Pastor

El Buen Pastor

Domingo IV de Pascua

Hch 13, 14.43-52 / Sal 99 / Ap 7,  9.14b-17 / Jn 10,  27-30

 

“Somos su pueblo y ovejas de su rebaño”.

Necesitamos estos hermosos domingos de Pascua para recuperar la audacia de los primeros evangelizadores, nos la ofrece Cristo, buen Pastor que nos cuida por medio de pastores entregados, que él ha prometido darnos si se los pedimos con insistencia y con fe ¡Los necesitamos!

 

“El Cordero que está delante del trono de Dios será su pastor”

Con esta esperanza podemos cumplir animosos el mandato que nos dejó el Resucitado antes de irse al cielo: “Id al mundo entero y predicad el evangelio”. Es tiempo oportuno para hacerlo, tenemos los medios ¿Dónde encontrar el coraje necesario? Sin duda, donde lo encontraron los primeros: en la Eucaristía y en el Amor fraterno.

 

“Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen”

Concédenos, Padre, que el débil rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de su Pastor”. Así rezamos al comienzo de la misa de este domingo, que concluye pidiendo “que el rebaño adquirido por la sangre de Cristo pueda gozar eternamente de las verdes praderas de su Reino”. Estamos seguros de ser escuchados por Cristo, Buen Pastor, que nos ama hasta dar la vida por nosotros. Pidamosle que su llamada vocacional sea acogida por jóvenes valientes, y así pueda Él cumplir su promesa: “Os daré pastores según mi corazón” ¡Los necesitamos!