Consagración al Corazón de Jesús

Consagración al Corazón de Jesús

El mes de junio esta tradicionalmente dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Se celebra siempre el viernes posterior a la Solemnidad del Corpus Christi y en toda la Iglesia, y también en España, es una fiesta de profundo arraigo popular. El Papa nos anima a poner los ojos en Cristo y en su amor, para comprender de verdad lo que significa la misericordia de Dios. En palabras de Francisco, el Corazón de Jesús “no es sólo el corazón que tiene misericordia de nosotros, sino la misericordia misma. Ahí resplandece el amor del Padre; ahí me siento seguro de ser acogido y comprendido como soy; ahí, con todas mis limitaciones y mis pecados, saboreo la certeza de ser elegido y amado. Al mirar a ese corazón, renuevo el primer amor: el recuerdo de cuando el Señor tocó mi alma y me llamó a seguirlo, la alegría de haber echado las redes de la vida confiando en su palabra (cf. Lc 5,5). El corazón del Buen Pastor nos dice que su amor no tiene lími-tes, no se cansa y nunca se da por vencido. En él vemos su continua entrega sin límites; en él encontramos la fuente del amor dulce y fiel, que deja libre y nos hace libres; en él vol-vemos constantemente a descubrir que Jesús nos ama «hasta el extremo» (Jn 13,1); no se detiene antes, va hasta el final, sin imponerse nunca. El corazón del Buen Pastor está inclinado hacia nosotros, «polarizado» especialmente en el que está lejano; allí apunta tenazmente la aguja de su brújula, allí revela la debilidad de un amor particular, porque desea llegar a todos y no perder a nadie” (Francisco, Ho-milía en el Jubileo de los Sacerdotes, 3 de junio de 2016).

 

Este año la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús tiene una especial connotación en nuestro país, pues el 30 de mayo de 1919, en el Cerro de los Ángeles (Getafe), el rey Alfonso XIII en nombre del pueblo español, hizo lectura solemne de la oración mediante la cual se expresaba públicamente la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. Esta iniciativa hundía sus raíces en la promesa hecha por el Sagrado Corazón de Jesús al beato Bernardo de Hoyos –“Reinaré en España”–, el 14 de mayo de 1733 en Valladolid. Esta llevó posteriormente al Papa León XXIII a pedir que se consagrase a todo el género humano al Corazón de Cristo (11 de Junio de 1889), en su encíclica Annum Sacrum.

 

Han pasado cien años de aquella Consagración y dentro del Año Jubilar que está viviendo la diócesis de Getafe, donde se encuentra el Cerro de Los Ángeles, este domingo, 30 de Junio, se repetirá la consagración de nuestra nación al Corazón de Jesús. La consagración de una nación invita a los creyentes a consagrarse a su vez para llevar el amor que brota del Corazón traspasado de Cristo a la vida social y pública. Renovar en 2019 la consagración de España al Corazón de Jesús es una propuesta a entrar en el di-namismo de promesa y cumplimiento y así salir a la plaza pública y comunicar la alegría de la misericordia y hacerla eficaz en el ejercicio de la caridad política y las obras de misericordia, y, de esta manera, ofrecer a nuestros contemporáneos el abrazo amoroso que Dios quiere dar a cada uno de sus hijos, en cada momento de la historia.

 

Así nos lo recuerda D. Ginés García Beltrán, obispo de Getafe, en su Carta Pastoral escrita con motivo del centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús: “Todo acto de consagración al Corazón de Cristo, sea público o privado, individual o colectivo, implica siempre, junto al reconocimiento del honor debido a Dios y al compromiso de reparación, una respuesta generosa al mismo Cristo que nos envía al mundo entero a evangelizar, es decir, es un modo concreto de poner en ejercicio nuestra condición de discípulos de Jesucristo como misioneros de la misericordia divina. La renovación de la consagración de España al Corazón de Jesús aparece así como oportunidad magnífica (“tiempo de gracia”) para impulsar la nueva etapa evangelizadora que nuestro mundo, tantas veces sin saberlo, está esperando. (…) Convencidos de que existe ya en todas las personas, por la acción del Espíritu Santo, una espera, aunque sea inconsciente, por conocer la verdad sobre Dios, sobre el ser humano y sobre el camino que lleva a la liberación del pecado y de la muerte, queremos compartir con todos el tesoro de nuestra fe en Jesucristo, mostrando la puerta de la fe a los que dicen no creer, bien porque nunca han recibido la palabra viva del Evangelio, bien porque, habiéndola recibido, se han alejado de ella. A cuantos caminan con gozo bajo la luz de la fe, les exhortamos a fortalecerla en el seno de la Iglesia, con el alimento de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, y a compartirla con los que no creen”. (Ginés García, Carta Pastoral “Sus heridas nos han curado” en el centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús).

 

Pedimos al Corazón de Jesús que bendiga también nuestra tierra riojana y nos impulse a llevar adelante nuestra Misión diocesana, para que todos conozcan lo mucho que nos ama Dios.