Bajo la miradade Dios

Bajo la miradade Dios

Domingo XXXI del tiempo ordinario
Sb 11,22-12,2 / Sal 144 / 2Ts 1,11-2,2 / Lc 19,1-10

 

“Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho”

Las lecturas de este domingo nos recuerdan algo que estamos olvidando: que vivimos bajo la mirada de Dios. Y, porque se nos olvida, nos desesperamos al sentir la enfermedad, el paro, la soledad, las dificultades de la vida. El libro de la Sabiduría nos asegura que esa mirada de amor divino hace segura y más confiada la vida del creyente:

 

“Os rogamos a propósito de la última venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestro encuentro con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis”.

Saberse continuamente bajo la mirada amorosa de Dios, libera de temerle cuando aparezca como juez. Y esto, no lo olvidemos, permite una vida más segura, más feliz, menos oscura y más esperanzada.

 

“Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa”

Necesitamos la audacia y el atrevimiento de Zaqueo, para elevarnos sobre nosotros mismos, mirar con fe a Jesucristo y dejarnos mirar por él cuando comulgamos, y así poder decir convertidos: “La mitad de mis bienes doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más”. ¡Cambiaríamos el mundo!