Una Iglesia al servicio del bien

Una Iglesia al servicio del bien

Domingo XXXI del Tiempo Ordinario.

Mal 1, 14b-2, 2b.8-10 / Sal 130 / 1Tes2,7b-9.13 / Mt 23,1-12

1. Como Jesucristo

 

El mes de noviembre nos trae cada año el recuerdo de los difuntos y una invitación a orar por ellos. Es un deber de caridad y una llamada a recordar la fugacidad de la vida que nos debiera ayudar a gastarla haciendo el bien.

 

La Palabra de Dios en este domingo recrimina a los que, en vez de servir, se aprovechan de su cargo para eludir sus obligaciones y beneficiarse a costa de los demás. Algo podemos hacer cada uno para ponernos con desinterés al servicio de Dios y de los hermanos con generosidad y desprendimiento, como nos enseñó Cristo que “no vino a ser servido, sino a servir y entregar su vida por muchos”.

 

2. Con entrega de la propia vida

 

San Pablo, siguiendo a Cristo, marca el camino para la Iglesia y para los cristianos: “Os teníamos tanto cariño –escribe a los cristianos de Tesalónica- que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor”. No resulta fácil, pero la gracia de Dios ayuda y capacita para ello. Así vivieron y se entregaron los santos. Y, si ellos pudieron, ¿por qué nosotros no vamos a poder?

 

3. Huyendo de la hipocresía

 

Con qué fuerza se denuncia la hipocresía por parte de Jesucristo: “Los letrados y fariseos no hacen lo que dicen. Lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente”.

 

¿Actuaremos nosotros así? Dios nos libre. Nosotros, como Cristo debemos ser humildes y sencillos de corazón, buscando el bien y la verdad con esfuerzo y perseverancia, e incluso con heroísmo. El mundo agradecerá esta luminosidad que le aportaremos con nuestra conducta recta, porque anda muy confuso y en tinieblas. Seamos, como Cristo y los santos, transparentes.

 

Ángel Mª Pascual, pascualangelma@hotmail.com

 

Lunes: Rom 11, 29-36 / Sal 68 / Lc 14, 12-14
Martes: Rom 12, 5-16 a / Sal 130 / Lc 14, 15-24
Miércoles: Rom 13, 8-10 / Sal 111 / Lc 14, 25-33
Jueves: Dedicación de la Basílica de Letrán, Ez 47,1-2.8-9.12 / Sal 45 / 1Cor 3,9c-11.16-17 / Jn 2, 13-22
Viernes: Rom 15, 14-21 / Sal 97 / Lc 16, 1-8
Sábado: Rom 16, 3-9.16.22-27 /Sal 144 / Lc 16, 9-15