¡Salve, Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!

¡Salve, Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!

La voz del Obispo

Esta exclamación llena de cariño, que el Papa Francisco dirigió a la Virgen de Fátima el pasado 12 de mayo en el mismo Santuario de las apariciones, la podremos repetir todos los riojanos que los días 17 al 23 del próximo julio nos animemos a ir a Fátima a ver a la Virgen en la peregrinación diocesana que tendré el gusto y el honor de presidir.

Este año 2017 es un año de mucha gracia de Dios. Un 13 de mayo de hace cien años la Virgen María se aparecía a tres pastorcitos en un remoto lugar de Portugal y les pedía que rezaran por la paz del mundo y por la conversión de los pecadores. El Papa ha destacado el hecho de que “en Fátima la Virgen eligió el corazón inocente y la simplicidad de los pequeños Francisco, Jacinta y Lucía, en los cuales depositó su mensaje; ellos lo escucharon atentamente y así llegaron a ser testigos fiables de las apariciones”. Y lo que es más importante en el discurso de Francisco: “Estos niños se convirtieron en modelos vida cristiana”. De ahí su Canonización.

Los riojanos nos disponemos a peregrinar a Fátima con el buen deseo de imitar a los pastorcitos en su amor a la Virgen, en su afán hecho de obras concretas de imitarla en todo y en su vida llena de detalles de amor a Dios y al prójimo por Dios. Iremos a Fátima para meditar a los pies de la Virgen en su mensaje al mundo, que sigue estando plenamente vigente en nuestros días: hoy, y siempre, hay mucha necesidad de oración y de penitencia para implorar la gracia de la conversión, así como la gracia de la paz para un mundo plagado de conflictos, guerras e injusticias.

Os adelanto que tendremos oportunidad de vivir la Comunión de los Santos ya que en esos días – al igual que en el resto de todo este año 2017 – se están dando cita peregrinos de todo el mundo. Celebraremos la Eucaristía en la Capelinha de las apariciones y podremos ver y gozar del rostro maternal de la Virgen y nos dejaremos mirar por ella. Participaremos en el Rosario de antorchas y, por descontado, visitaremos todos los lugares relacionados con los nuevos santos Jacinta y Francisco, y con su prima sor Lucía.

No quiero pasar por alto un buen propósito que puede determinarnos a participar en la peregrinación diocesana, y que también lo apuntó el Papa en su homilía de Canonización de los pastorcitos: “Fátima, según el creer y sentir de muchos peregrinos, es sobre todo el manto de Luz que nos cubre, cuando nos refugiamos bajo la protección de la Virgen Madre para pedirle, como rezamos en la Salve, “muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre”. Al igual que en las bodas de Caná, María nos dirá a cada uno de nosotros: “Haced lo que Él os diga”. Será la mejor lección que en Fátima podremos aprender.

No quiero acabar este escrito sin recordar que el viaje-peregrinación a Fátima ha sido planteado – también – como una estupenda oportunidad de conocer, al menos un poco, ciudades portuguesas tan emblemáticas como Braga, donde hay un santuario, el del Bon Jesús, con un calvario del siglo XVIII con imágenes a modo de grandes pasos de Semana Santa. También conoceremos Oporto y Lisboa donde celebraremos la Misa en la casa natal de San Antonio de Padua. Y otras muchas maravillas de carácter histórico y artístico que tiene el país vecino.
En suma, los días 17 al 23 de julio, los riojanos que los deseen podrán pasar unos días en los que rezaremos, cantaremos y disfrutaremos haciendo familia diocesana. Y lo haremos en el regazo maternal de María en su advocación de Fátima.
Con mi bendición.