Presagios de victoria

Presagios de victoria

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

Lc 19, 28-40 // Is 50, 4-7 / Sal 21 / Flp 2,6-11 / Lc 22, 14-23, 56

 

“Bendito el que viene en nombre del Señor”.

Durante la cuaresma hemos prepara el corazón para que hoy se vuelque en aclamaciones a Cristo. Pero esa buena preparación nos dispone aún más al silencio, a la oración y al sacrificio, “para que –como rezamos al comienzo de la procesión- quienes alzamos hoy los ramos en honor de Cristo victorioso, permanezcamos en Él dando fruto abundante de buenas obras”.

 

“Se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz”

Los ramos y los cantos se acallan pronto en este domingo que desemboca de repente en el mar profundo de la muerte de Cristo, el inocente. Aceptó libremente su pasión y su muerte por amor a su Padre y a los hombres que el Padre quiere salvar: “Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente”. De aquí la soberana libertad del Hijo de Dios cuando Él mismo se encamina hacia la muerte (Catecismo, nº 609).

 

“Al morir destruyó nuestra culpa, y, al resucitar, fuimos justificados”

La Semana Santa, que comienza hoy, es para nosotros, creyentes, un tiempo intenso de reflexión y profundización, que nos ayuda a pensar: ¿Puedo seguir pactando con el pecado que carece de futuro? ¿Es coherente organizar mi vida como si la muerte fuera mi destino final? ¿No podría cambiar mi mentalidad y mi comportamiento como lo hicieron los santos, siguiendo el ejemplo y el empuje de Jesús crucificado y resucitado? ¡Feliz y evangelizadora Pascua de Resurrección!