Manos Unidas: Comperte lo que importa

Manos Unidas: Comperte lo que importa

La Voz del Obispo

La 59 Campaña de Manos Unidas pone de nuevo a nuestra consideración la lucha contra el hambre en el mundo. Con esta Campaña, la Organización finaliza el Trienio de Lucha contra el Hambre (2016-2018) en el que Manos Unidas está trabajando para dar respuesta a las causas y problemas que provocan el hambre en el mundo. Han pasado 59 años desde que un grupo de mujeres de Acción Católica decidió, con determinación, declararle la guerra al hambre. Casi sesenta años luchando con eficacia frente al subdesarrollo que lastra y subyuga a muchos países del Sur. Es cierto que se han ganado muchas batallas, pero la guerra no ha terminado. Y de ello nos quiere seguir haciendo conscientes desde Manos Unidas.

 

Quizá la lucha contra el hambre nos parezca lejana, ajena, imposible de vencer…. Siempre me hago la consideración de que si eso hubiese pensado aquel grupo de mujeres audaces que se pusieron manos a la obra pensando que la palabra imposible no podía formularse, hoy Manos Unidas no sería una realidad. Y tanta gente que se ha visto favorecida por su ayuda no la hubiese podido disfrutar. Pero ellas se pusieron a sembrar. A dar pequeños pasos con generosidad y resolución.

 

Aquellas mujeres fueron capaces de innovar en el modo de dar respuesta a la obra de misericordia de dar de comer al hambriento en aquel momento de la historia. El Papa Francisco nos sigue exhortando a ser creativos en el ejercicio de la caridad y de la solidaridad: “Esforcémonos entonces en concretar la caridad y, al mismo tiempo, en iluminar con inteligencia la práctica de las obras de misericordia. Esta posee un dinamismo inclusivo mediante el cual se extiende en todas las direcciones, sin límites. En este sentido, estamos llamados a darle un rostro nuevo a las obras de misericordia que conocemos de siempre”. (Misericordia et Mísera 19).Creo que hoy somos nosotros los que debemos dar pasos y comprometernos en actualizar de modo creativo el ejercicio de las obras de misericordia en nuestro mundo de hoy. Manos Unidas nos ayuda a ello constantemente y de modo particular con la celebración de su Campaña anual.

 

En este trienio que terminamos con esta Campaña, en el que se recuperó con fuerza la cuestión de la lucha contra el hambre, los lemas nos han ido marcando un camino y un modo de hacer. El 2016“Plántale cara al hambre: siembra”, invitándonos a mirar al futuro con resolución e intentando evitar el caer en la tentación de quedarnos en la “teoría de la misericordia” que nos impida llevar a la práctica lo que proponemos en teóricamente.

 

“El mundo no necesita más comida, sino más gente comprometida ”fue el lema de la pasada campaña. La invitación a comprometernos en esta tarea se volvió a lanzar con insistencia intentándonos hacer caer en la cuenta de que con pequeños gestos de nuestro día a día podemos crear cultura de la misericordia. “Estamos llamados a hacer que crezca una cultura de la misericordia, basada en el redescubrimiento del encuentro con los demás: una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea el sufrimiento de los hermanos. Las obras de misericordia son «artesanales»: ninguna de ellas es igual a otra; nuestras manos las pueden modelar de mil modos, y aunque sea único el Dios que las inspira y única la «materia» de la que están hechas, es decir la misericordia misma, cada una adquiere una forma diversa”. (Misericordia et Mísera 20).

 

En esta ocasión el lema elegido es “Comparte lo que importa”. Este año la Campaña pone el foco en la palabra “compartir” para llamar la atención sobre las cifras y los mensajes que cada día se comparten en redes sociales (el número de usuarios de redes sociales supera los miles de millones en todo el mundo -por ejemplo, Facebook superó los 2.061 millones en 2017, Whatsapp ya es utilizada por más de 1.300 millones de personas cada año). Por eso, este año, Manos Unidas recoge en su imagen de Campaña la transformación de un móvil en una regadera: un símbolo que la organización utiliza para que veamos que lo que “compartimos” tiene resultado y lleva la prosperidad a los países en los que realiza sus proyectos de cooperación.

 

Muchas gracias a nuestra Delegación diocesana de Manos Unidas y a todos los que en ella colaboran, no sólo ahora, sino a lo largo de todo el año. Su trabajo muchas veces oculto y anónimo beneficia a muchos y de un modo práctico nos enseñan a compartir lo que importa. ¡Anímate tú también!