La misericordia en las llagas del resucitado

La misericordia en las llagas del resucitado

Domingo II de Pascua o de la Divina Misericordia

Hch 4, 32-35 / Sal 117 / 1 Jn 5, 1-6 / Jn 20, 19-31

 

Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia”

Los cristianos cantamos este salmo, especialmente en este domingo segundo de Pascua, en el que Jesús Resucitado pide al incrédulo Tomás que toque las llagas que han dejado los clavos y la lanza en su cuerpo glorioso. Esas marcas aseguran que la misericordia de quien las lleva, el Señor Resucitado, no tiene límites. Porque sólo quien es capaz de sufrir hasta ese extremo es capaz de querer y de perdonar siempre.

 

San Juan Pablo II al instituir en este día la fiesta de la Divina Misericordia decía. “Es preciso transmitir al mundo el fuego de la Misericordia. En la Misericordia de Dios el mundo encontrará la paz y el hombre la felicidad”.

 

“Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios”

Ojalá que, como al incrédulo Tomás Cristo nos haya hecho, en esta Pascua, renacer de la increencia, de la flojera, de la duda, y del descuido en la fe y se haya incrementado nuestro amor.
Porque ¿quién puede no amar a quien se entrega hasta dejarse traspasar por clavos y lanza en un suplicio como el de la cruz? ¿Quién no aprenderá de Él a tener misericordia y perdonar a quienes nos han ofendido?

 

“Trae tu mano y métela en mi costado”

Como Tomás también nosotros, al comulgar, podemos tocar y hasta meternos en las llagas del resucitado y experimentar su amor y su misericordia sin medida. Y nos parecerá muy creíble la revelación que recibió Santa Faustina, origen de esta fiesta. La santa, escribe en su Diario, que escuchó en su interior cómo Cristo le decía: “Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de mi Misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de mi Misericordia”.

 

No desaprovechemos esta fiesta y vivámosla con arrepentimiento y una buena confesión, amor y una fervorosa comunión, y mucha, mucha alegría.

Angel María Pascual Pascual

 

Lunes: Hch 4, 23-31; Sal 2 / Jn 3, 1-8
Martes: Hch 4, 32-37 / Sal 92 / Jn 3, 5 a.7b-15
Miércoles: Hch 5, 17-26 / Sal 33 / Jn 3, 16-21
Jueves: Hch 5, 27-33 / Sal 33 / Jn 3, 31-36
Viernes: Hch 5, 34-42 / Sal 26 / Jn 6, 1-15
Sábado: Hch 6, 1-7 / Sal 32 / Jn 6, 16-21