La importancia del laicado en la evangelización misionera

La importancia del laicado en la evangelización misionera

La Voz del Obispo

Es fundamental en  este momento de nuestra Iglesia diocesana hacer una reflexión pausada y una revisión profunda sobre el papel que deben jugar hoy nuestros laicos en la ardua y apasionante misión evangelizadora de la Iglesia. Soy consciente del gran compromiso que muchos seglares tienen, en el día de hoy, en la vida de nuestras parroquia, movimientos, cofradías y asociaciones de nuestra diócesis. Os doy las gracias más  sinceras  por  vuestro  compromiso y generosidad.  Pero a la vez también  nos  damos  cuenta  de  que  es mucha la tarea que falta todavía por acometer.

Una  de  las  cuestiones  que  más puede iluminar el horizonte evangelizador de la diócesis de Calahorra y La  Calzada  –  Logroño  es  el  de  valorar el papel de los laicos para una Iglesia  en  salida.  Cuando  profundizamos  sobre  la  vocación  del  laicado  en  la  Iglesia  (que  son  los  laicos  de nuestras parroquias, de nuestros pueblos…),    redescubrimos  la  importancia  de  su  vocación  al  seguimiento  radical  de  Cristo.  Debemos  ayudar a nuestros seglares a configurar su existencia y su pertenecía a  la  Iglesia  como  una  respuesta  a  la llamada recibida por el Señor que les convierte en auténticos discípulos misioneros.

La  tarea  del  laicado  misionero  se  arraiga  en  un  doble  escenario:  la vida de la parroquia y la presencia pública evangelizadora en nuestra sociedad de hoy. En primer lugar en la parroquia que desde un dinamismo de conversión pastoral debe configurarse  como  una  comunidad con  actitud  de  salida.  El  segundo  escenario nos ayuda a entender de modo  adecuado  la  índole  secular  de  nuestro  laicado  que  les  mueve,  desde  una  experiencia  vocacional,  a santificar el mundo en los distintos lugares donde se hacen presentes.

Una magnífica oportunidad para comenzar esta reflexión la ofrece el encuentro que ha convocado la Acción Católica General el próximo verano.  En  el  marco  de  su  III  Asamblea General, ha tenido la audacia y la generosidad de convocar de manera  paralela  un  Encuentro  para  el  laicado de las parroquias. Plantean este  Encuentro  como  un  espacio  abierto  de  comunión  y  de  servicio  que trasciende la vida misma de la Acción Católica General y lo ofrecen desinteresadamente como un servicio para toda la Iglesia que peregrina  en  España.  Es  un  espacio  para  caminar  juntos,  creando  espacios  de encuentro y de reflexión compartida y  ofreciendo instrumentos que nos ayuden a concretar esa Iglesia en salida que el Papa Francisco nos reclama, que el mundo necesita y a la que todos aspiramos.

Para  ello  han  elaborado  un  material  que  os  darán  en  breve  a  conocer  los  miembros  de  nuestra  Acción   Católica   General   diocesana   que  creo  sinceramente  que  puede  hacer  mucho  bien  a  nuestra  diócesis, a nuestras parroquias y a nuestro  laicado.  Sería  muy  provechoso  el  que  se  pudiera  trabajar  ese  material con los laicos de nuestras parroquias y de nuestros movimientos, asociaciones y cofradías para ir desarrollando de manera adecuada algunos de los elementos fundamentales  que  necesitamos  para  poner  en marcha o consolidar una Iglesia en salida. Ese trabajo podría sugerir  líneas  de  acción  y  de  reflexión para  el  laicado  de  nuestras  parroquias  para  el  momento  presente  y  el futuro próximo. A su vez las conclusiones en sí mismas,  podrían ya enriquecer el trabajo a realizar en el Encuentro de Santiago. Seguro que todo  ello  ilumina  y  fortalece el trabajo con nuestros laicos y potencia la trasformación misionera de nuestra diócesis.

También  sería  deseable  que  algunos laicos de los que hayan participado en los procesos de reflexión que  plantean  esas  páginas  pudiesen hacerse presentes, en el próximo mes de agosto, en ese Encuentro  de  Laicos  de  parroquia  que  se  celebrará  en  Santiago  de  Compostela.

Reitero  mi  gratitud  a  la  Acción  Católica  General  por  este  precioso  servicio que ofrece a toda la Iglesia que  peregrina  en  España  y  de  un  modo  particular  a  nuestra  diócesis  a  nuestras  parroquias  y  a  nuestros  laicos. Y a todos los laicos que con empeño  y  generosidad  trabajan  en  el anuncio del evangelio, a pesar de las dificultades. Muchas gracias, de verdad, y mucho ánimo para seguir encontrando  caminos  ilusionantes  de evangelización.