Iluminar el mundo oscuro

Iluminar el mundo oscuro

Domingo V del tiempo ordinario

Is 58, 7-10 / Sal 111 / 1Co 2,1-5 / Mt 5, 13-16

1. Con la transparencia

Alumbre vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Es el mensaje que en este domingo nos deja Cristo, un mensaje para el momento presente, oscurecido por la falta de trasparencia de instituciones, organismos y personas.

Y Cristo nos invita a encender luces para que haya transparencia en los negocios, en la vida familiar, en la economía, en el comercio, en las relaciones, en las diversiones, y en todas las facetas de la vida personal y social.

Vosotros sois la luz del mundo, nos dice también. Y nos lo dice a los suyos, a los que le seguimos, a los cristianos. ¿No deberíamos tomárnoslo en serio y aportar transparencia allí donde estemos, allí donde trabajemos? ¿No podemos hacer algo para que la honradez sustituya a la corrupción y la verdad a la falsa apariencia?

2.Con la honradez

Son moralmente ilícitos – enseña el Catecismo- la especulación mediante la cual se pretende hacer variar artificialmente la valoración de los bienes con el fin de obtener un beneficio en detrimento ajeno; la corrupción mediante la cual se vicia el juicio de los que deben tomar decisiones conforme a derecho; la apropiación y el uso privado de los bienes sociales de una empresa; los trabajos mal hechos, el fraude fiscal, la falsificación de cheques y facturas, los gastos excesivos, el despilfarro.

¿No se infiltró este modo de vida inmoral en muchos criterios y actuaciones, en nuestra sociedad desarrollada y próspera?

San Pablo en la segunda lectura de este domingo nos muestra una vía de solución: Mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu. Es decir, la materialización de la vida, el olvido del espíritu, la exclusión de Dios, arruinan la existencia. La salvación está en el espíritu, en Dios que es Espíritu, en Dios que trasciende lo simplemente material. Hay que volver a darle tiempo y lugar a Dios y a lo espiritual, y cambiarán las cosas.

3. Con la Eucaristía que enciende los corazones

El justo brilla en las tinieblas como una luz, dice el salmo responsorial.

Hay que alimentar esa luz con Jesucristo, que es luz del mundo. En la Eucaristía dominical Jesucristo ilumina la conciencia, robustece la voluntad, y entusiasma los corazones creyentes. Porque les da su gracia, su ejemplo y su compañía que nunca fallan y que siempre empujan hacia el bien.

¡Cuántas oscuridades desaparecerían si acudiéramos a la eucaristía, rechazando la pereza, el descuido y la indiferencia que nos atenazan!

Ángel Mª Pascual. pascualangelma@hotmail.com

Lunes: Gn 1,1-19 ; Sal 103 / Mc 6, 53-56
Martes: Gn 1, 20-2, 4a / Sal: 8 / Mc 7,1-13
Miércoles: Gn 2, 4b-9.15-17 / Sal 103 / Mc 7, 14-23
Jueves: Gn 2, 18-25 / Sal: 127 / Mc 7,24-30
Viernes: Gn 3, 1-8 / Sal 31 / Mc 7, 31-37
Sábado: Gn 3, 9-24 / Sal 89 / Mc 8,1-1