Feliz Navidad

Feliz Navidad

La Voz del Obispo

Feliz Navidad para todos. Estoy seguro que cuando llegue esta publicación a tu hogar estarás culminando el Adviento y preparándote para vivir con intensidad la celebración de la Nochebuena y de la Santa Navidad.

Los evangelios de estos días nos narran con sencillez y sobriedad una cálida crónica del acontecimiento que siempre celebramos en Navidad. Cautelosamente van apareciendo los diversos personajes de esta historia que recrean nuestros pesebres y que han quedado inmortalizados por el genio de tantos artistas y de los que podemos disfrutar en tantos belenes preciosos y creativos que vemos en nuestros pueblos y ciudades, en nuestras casas y parroquias. La sencillez de la escena nos introduce en la novedad siempre sorprendente de Dios y su manera de manifestarse al mundo, de acercarse a la humanidad con sigilo.

Los belenes nos presentan siempre el Misterio donde la Virgen María y san José envuelven al Niño Dios hecho hombre. Parece que el Señor quiere introducirnos en la “pedagogía del pesebre” en la que nos muestra a través de la sencillez de la vida y la fidelidad valiente de sus hijos, el plan que tiene preparado para toda la humanidad. Aquella mujer creyente y trabajadora tuvo el coraje de confiar en Dios. Junto a ella está José, el hombre justo y bueno que prefirió creer a Dios antes que a sus dudas. Así Dios se nos revela en el amor y abnegación de una sencilla pareja creyente, en vez de en el aparente esplendor de los que solo confían en sus propias fuerzas. Esa es la pedagogía de Dios: la “pedagogía del pesebre”.

Reconozco que me gusta contemplar los belenes y buscar en ellos las figuritas de Jesús, María y José. En muchos nacimientos los padres aparecen fijando sus ojos en el Niño. Le miran con solicitud, con ternura. Es como si nos trasmitieran la serena certeza de que están descubriendo y asumiendo el hecho de que su vida es una misión que el Padre les ha confiado. Quizá la misión más sublime y sencilla a la vez, nunca encomendada a nadie: cuidar al Hijo de Dios hecho hombre, hecho niño, que ha acampado entre nosotros para redimirnos por amor. Contemplarles a ellos se convierte en una invitación para nosotros. Francisco nos transmite muy bien esa invitación de Dios, por eso me gusta utilizar estas sugerentes palabras del Papa: “Tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión. Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ESE MENSAJE DE JESÚS que Dios quiere decir al mundo con tu vida” (GE 24). María y José lo descubren y nos lo muestran, poniendo de un modo efectivo a Jesús en el centro de sus vidas y asumiendo que lo deben entregar a la humanidad, para que le conozcan y le amen.

Junto a la Sagrada Familia hay otros personajes que irrumpen también en el relato de los textos sagrados y en nuestros belenes. Quizá ellos se parezcan más a nosotros, es como si nos representasen. Son convocados en la sencillez y en la normalidad de su vida y de su trabajo. Y se encuentran con Jesús. Aprenden de la “pedagogía del pesebre”: la mirada desveladora de aquel matrimonio les muestra el camino para descubrir la presencia de Dios en medio de la historia y de sus vidas. Y… comienzan a anunciarlo: el relato evangélico nos recuerda que los pastores contaron “lo que les habían dicho acerca de ese niño” (Lc. 2, 17). Tenían algo grande para contar sobre ese niño y lo que a ellos les había ocurrido.

Queridos amigos, os animo a que como comunidad cristiana nos adentremos en la “pedagogía del pesebre” estas Navidades y que nos dejemos interpelar por Dios. Si la vivimos así, descubriremos que, como los pastores, también nosotros tendremos la oportunidad de sentirnos llamados a ser discípulos. No lo olvidéis, estamos en misión diocesana, EUNTES; es tiempo de acudir al portal, encontrarnos con Jesús y llevar su mensaje a nuestra sociedad riojana. Y llevarlo especialmente a los más necesitados, a los más débiles, a los más pequeños como nos recuerda todos los años CARITAS en su Campaña de Navidad.

Os deseo de corazón que paséis unas buenas fiestas. ¡Feliz Navidad!