Esperanza y Alegría

Esperanza y Alegría

Domingo V de Pascua

Hch 6, 1-7 / Sal 32 / IP 2, 4-9 / Jn 14, 1-2

1. Jesucristo es camino seguro a la felicidad

Son diversos los caminos para encontrar el sentido de la vida y lograr ser felices y llegar hasta Dios, meta de toda existencia humana. Pero cada persona ha de encontrar y recorrer el suyo. En la Pascua anual Jesucristo Resucitado se presenta como camino seguro para los creyentes: “El nos llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa”, afirma el Apóstol San Pedro en la segunda lectura de la misa de hoy. Porque venció a la muerte con su resurrección y así iluminó la oscuridad del final, abriendo un resquicio a la esperanza. “El que cree en Cristo –dice el Catecismo- es hecho hijo de Dios. Esta adopción filial lo transforma dándole la posibilidad de seguir el ejemplo de Cristo. Le hace capaz de obrar rectamente y de practicar el bien. En la unión con su Salvador, el discípulo alcanza la perfección de la caridad, la santidad. La vida moral, madurada en la gracia, culmina en vida eterna, en la gloria del cielo”. Es un camino seguro, que no consiste en seguir una ideología, sino a una persona, que nos acompaña hasta la meta.

2. Jesucristo es la verdad que libera

Vivimos en una sociedad que aprecia la verdad, que busca la verdad, pero que constantemente se ve amenazada por el engaño y la mentira. “En Jesucristo – dice el Catecismo- la verdad de Dios se manifestó en plenitud. El que cree en Él, no permanece en las tinieblas. El discípulo de Jesús, permanece en su palabra, para conocer la verdad que hace libre y que santifica. Seguir a Jesús es vivir del Espíritu de verdad que el Padre envía en su nombre y que conduce a la verdad completa. Jesús enseña a sus discípulos el amor incondicional de la verdad.”

Los días de Pascua invitan a los creyentes a esforzarse en la búsqueda de esa verdad accesible, que vive y se encuentra en la Iglesia y que es una persona viva: Jesucristo Resucitado. Descubrirlo requiere ciertamente reflexión y oración, pero merece la pena porque no está lejos de los que lo buscan: vive en su Iglesia. Los Santos lo encontraron y ese encuentro cambió su vida.

3. ¡Señor, Tú eres la vida!

En la Eucaristía, Cristo, que es Camino y Verdad, se nos da en alimento que vivifica. Y nos muestra que, ser cristiano no es llenar la mente con ideas luminosas o recorrer caminos extraños, sino encontrarle a Él en persona, que nos quiere tanto que se nos entrega, para que vivamos su vida, tengamos sus mismos sentimientos y participemos de su destino glorioso.

En un mundo mortecino, como el nuestro, los creyentes aportamos ese modo de vida: alegre, esperanzado y con futuro. La tarea no puede ser más atrayente. Nos acompaña, además, la Virgen, que hace cien años se apareció a tres niños en Fátima, asegurándoles que su corazón inmaculado triunfarña al final sobre los males de nuestro mundo, si confiamos y rezamos con sencillez y constancia ¡No lo olvidemos!

Ángel Mª Pascual pascualangelma@hotmail.com

Lunes: Hch 14, 5-18; Sal 103B / Jn 14, 21-26
Martes: Hch 14,19-28 / Sal: 144 / Jn 14, 27-31a
Miércoles: Hch 15, 1-6 / Sal 121 / Jn 15, 1-8
Jueves: Hch 15, 7-21 / Sal: 95 / Jn 15, 9-11
Viernes: Hch 15, 22-31 / Sal 56 / Jn 15, 12-17
Sábado: Hch 16, 1-10 / Sal 99 / Jn 15, 18-21