En este comienzo de curso

En este comienzo de curso

La voz del Obispo.

El mes de septiembre nos sumerge de nuevo en la intensidad de un curso pastoral. Enseguida comenzará la actividad en nuestras parroquias y comunidades de todas las ciudades y pueblos de La Rioja.

Pero antes de proponer las actividades y proyectos de este curso a estrenar, me gustaría tener un recuerdo emocionado hacia las víctimas de los atentados de Cataluña. El verano de este año será difícil de olvidar. Ha venido marcado por el zarpazo del terrorismo en Barcelona y Cambrils. Unos atentados que nos han llenado de dolor e indignación en toda España ante una agresión tan violenta como injustificada que ha segado la vida de muchos inocentes y que ha dejado heridos a otros muchos, destrozando familias, ilusiones y proyectos de vida. Como ya hemos manifestado en nombre de nuestra Iglesia diocesana, nuestra condena más tajante a tan execrables hechos y a la vez nuestra oración y cercanía con las víctimas y sus familias.

Un aspecto muy doloroso de estos atentados es que quienes los perpetran dicen hacerlos en nombre de Dios. El Papa Francisco nos recordaba: “quien dice que cree en Dios ha de ser también un hombre o una mujer de paz, y, por lo tanto, de misericordia, porque nunca se puede matar en nombre de Dios. Sólo una forma ideológica y desviada de religión puede pensar que se hace justicia en nombre del Omnipotente masacrando deliberadamente a personas indefensas, como ocurrió en los sanguinarios atentados terroristas de los últimos meses en África, Europa y Oriente Medio”. (Francisco al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede 11-1-2016). No cabe nunca justificar el asesinato de otras personas en nombre de Dios. Estos hechos tan lamentables acaecidos en Cataluña deben hacernos reflexionar a todos para construir enérgica y comprometidamente la paz, a la vez que, como creyentes, levantamos nuestra mirada al Príncipe de la Paz para que nos siga preservando en ella.

Como os decía en el arranque de estas líneas el mes de septiembre nos mueve a comenzar de modo ordinario nuestra tarea pastoral en toda la diócesis. Como es habitual, arranca­remos nuestras actividades con el encuentro diocesano en Valvanera junto a Santa María nuestra patrona. En dicho encuentro, como es habitual, haremos entrega del plan diocesano para este año a las parroquias, arciprestazgos y comunidades, a la vez que tendremos una jornada de convivencia y fraternidad junto a la Virgen de Valvanera.

Los objetivos pastorales para este curso son básicamente dos: el primero, nos mueve a convertir nuestra diócesis en una “Iglesia en salida” involucrando a todo el pueblo de Dios en la misión diocesana que querríamos poner en marcha. En ese sentido, el final de curso pasado, tanto el Consejo presbiteral como el Consejo diocesano de pastoral apuntaron una importante tarea para los próximos años: la misión diocesana. La misión pretende ser una concreción en nuestra Iglesia particular de ese dinamismo de Iglesia en salida al que el Papa Francisco nos ha convocado. Poco a poco lo iremos concretando y explicando para que todos podamos participar en este reto pastoral que a todos nos incumbe.

En el segundo objetivo nos proponemos consolidar las propuestas hechas por el Papa Fran­cisco después de la celebración del Jubileo extraordinario de la Misericordia y que se recogen en su carta “Misericordia et Misera”. Entre ellas cabe destacar la celebración de la Jornada Mundial de los Pobres (19 de noviembre), la celebración de una jornada singular sobre la Palabra de Dios (3 de diciembre) y la consolidación de las 24 horas para el Señor en tiempo de Cuaresma.

Os invito a participar en nuestro encuentro diocesano en Valvanera y a uniros ilusionados a todas las tareas que tenemos que realizar en nuestro trabajo pastoral a desarrollar en el próximo curso.