Obra importante de un artista flamenco, próximo a Guillén de Holanda o de los Gil de Siloé.
Sorprenden en esta capilla unas piezas de incomparable belleza y de fuerza sobrecogedora.
Todas las figuras encarnan la gama de dolor más apasionado, entre todas las tallas destacan la de la Virgen sujetando la figura de Cristo y la de Juan. Nadie está violento. Se respira serenidad.
A la derecha un Ecce Homo. El dolor no ha perturbado su serenidad. Su boca se entreabre más que por la angustia física, por el dolor moral de la soledad. Impresionante esta figura del Varón de dolores.
En el centro, primer cuerpo, imposición de la casulla a San Ildefonso.
Algunas reliquias insignes, en fanal, colocadas en una artística alacena, son protegidas por unas primorosas verjas.
En el segundo cuerpo: San Bernardino de Siena, Maria Magdalena y San Antonio de Padua, con San Francisco y un Santo apóstol, completan esta joya retablística. Corona el ático un Calvario.

