15- Capilla de las reliquias y de San Pedro

Busto de San Prudencio

Juan Tomás Celma, quien a su vez hiciera las verjas del coro de la basílica del Pilar de Zaragoza y de Santiago de Compostela, trabajó en esta verja romanista, la más espectacular de cuantas existen en La Rioja.

Siete virtudes, a modo de pináculos, descansan en el arquitrabe alto.

El conjunto de reliquias que se guardan en vitrinas, perteneció en su día al Monasterio de San Prudencio, impresionante cenobio, recostado (hoy en ruinas) recostado sobre la falda de la legendaria Peña de Clavijo o Monte Laturce.

En el centro, San Prudencio, patrono de la Diócesis de Álava y a su lado dos santos riojanos, San Felix del Monte y San Funes. Las tres arcas romanistas del siglo XVI son magníficas.

El busto de San Prudencio, en la parte inferior de las vitrinas, de orfebrería hispano-flamenca, tiene la siguiente inscripción: “Esta cabeza de plata hizo hacer Don Pedro Abad de San Prudencio, año de nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, año 1461″.

Dentro de este espacio trabajó Juan Fernández de Vallejo, el retablo que tiene a San Pedro como titular. Impresionante talla llena de vigor y de fuerza.

Una última cena decora la primera superficie apaisada. En lo alto un calvario.

Juan Bautista Ortiz de Bobadilla decoró con pinturas de buena calidad los laterales con las tres Virtudes: Fe, Esperanza y Caridad.

San Jerónimo y el bautismo de Juan, Santa Isabel, Santa Catalina y Santa Lucía completan la iconografía de este retablo de gran influencia de Pedro de Arbulo y Juan de Anchieta.