Detrás de una impresionante verja, decorada con armas de caballeros de Calatrava y Santiago, en espacio reducido, se puede adivinar uno de los jalones del barroco regional.
Obra del siglo XVI, con retablito de columnas salomónicas, su autor es Francisco de La Cueva.
En el cuerpo principal, la escena evangélica de laVirgen visitando a su prima Santa Isabel.
En el ático, montado sobre caballo blanco, San Millán, apodado Matamoros.
Haciendo juego con el retablo enfrente se ven las puertas del archivo familiar.
En el subsuelo (según su última voluntad) descansan los restos de doña María Portocarrero y Fernández de Córdoba, abuela de la emperatriz Eugenia de Montijo.
