Cuenta una triste leyenda que los malhechores condenados a muerte acudían a rezar a esta imagen momentos antes de subir al patíbulo, frente a la imagen sedente de María, de estilo gótico, pero reformada con muy poca habilidad en el siglo XVII. Debido a la leyenda el pueblo conoce a esta imagen como la Virgen de los ajusticiados.
En lo alto un bellísimo relieve hispano-flamenco de la Piedad del siglo XV y en el lugar inferior un San Juan Bautista de corte Rococó.
En el centro un retablo con relieves de la vida de la Virgen María sirve para encajar una Virgen del Pilar, cuya devoción esta muy arraigada en nuestra ciudad.
Dos grandes lienzos del siglo XVIII, de indudable frescura nos traen a la memoria la conversión de San Francisco de Borja ante el cadáver (como notario real) de la reina Isabel de Portugal, tras lo cual entró en la Compañía de Jesús.
Este Santo jesuita-Virrey de Cataluña y Duque de Gandia fundó el famoso Colegio de la Compañía en nuestra ciudad.
