Siglos XII-XIII. Los orígenes

Las primeras noticias documentadas de la iglesia de Santa María de la Redonda se remontan a finales del siglo XII (1196-1199). Al sur de las rúas Vieja y Mayor, en la zona del arrabal de Logroño, se alzaba una pequeña iglesia dedicada a Santa María, a cuyo costado sur se abría la calle Herbentia o del Mercado, hoy conocida como calle Portales. Con las calles adyacentes de Caballerías, Herrería, Calcetería, Ollerías, Mercaderes o Platerías ya maduradas urbanísticamente en los siglos XIII y XIV, se conformó la parroquia de Santa María de la Redonda que, ya en el siglo XIII estaba estructurada como parroquia canónicamente reconocida, contando con un cementerio anejo.

En estos momentos, Santa María de la Redonda contaba con presbíteros, diáconos, subdiáconos, acólitos; una “soror” o “fraila” se encargaba de los vasos sagrados y lencería litúrgica, y un sacristán atendía el toque de campanas, guardaba los misales y salterios, fabricaba las hostias para cuya elaboración el sacerdote Sebastián legó unos maravedíes. Todo esto se sustentaba en los diezmos y primicias que aportaban los parroquianos, de los que la tercera parte se destinaba al cabildo catedralício de Calahorra.

No hay ningún dato, ni documental ni arquelológico, que nos haga poder creer que el origen del nombre de Santa María de la Redonda se encontrara en que en su emplazamiento se hubiera levantado anteriormente un templo de planta circular u octogonal al estilo de la del Santo Sepulcro de Torres del Río o Santa María de Eunate, de origen templario.