11- Capilla de las reliquias y de San Pedro

santo1Esta capilla, hoy conocida como la de San Pedro, en su origen no tuvo este nombre, sino el de San Gregorio, pues su fundador, Pedro Jiménez de Enciso así quiso que fuera. Clérigo protonotario de la Redonda y canónigo, tuvo un hijo antes de abrazar el estado clerical, y en su testamento pide ser enterrado en ella. Parece, sin embargo, que la obra de la iglesia nueva acabó con esta construcción, y fue su hijo Pedro quien la reconstruyó, pues ya en 1503 habla de querer ser enterrado a su fallecimiento en la capilla construida a su costa y la de su mujer y descansar junto a ella, pues se encuentra enterrada “en su capilla del señor san Pedro, nuestro patrón”.

A finales del siglo XVI, hacia 1573, sus herederos encargan la decoración del espacio a Juan Fernández Vallejo el cual, con los pintores Francisco, hermano de Juan, y Juan Bautista Ortiz de Bobadilla, tallan y policroman, respectivamente, la obra. Es un retablo de poco más de 4 metros, planteado en banco, cuerpo y ático con remate, mixto mezclando relieve y pintura. En el banco, pinturas sobre tabla de las virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad), y en el centro relieve de la Última Cena. En el cuerpo, escultura de bulto redondo de san Pedro apóstol sedente y con tiara pontificia, relieves de san Miguel Arcángel y san Jerónimo, y Bautismo de Jesús en pintura.  En el ático, pinturas sobre tabla de santa Ana, santa Catalina de Alejandría y santa Lucía, y en el centro relieve del Descendimiento; bajo él, en un tondo, la Santa Faz. En el remate, dos mujeres sostienen el escudo familiar y en el centro Calvario con Dolorosa y san Juan apóstol; falta el cristo cucificado.

El retablo oculta la tumba en arcosolio, cuyo remate se ve tras el Calvario.

Un retablo moderno, del siglo XIX, con imágenes del siglo XX, sirve de colofón a la parte inferior que contiene importantes reliquias traídas del extinto monasterio de San Prudencio de Monte Laturce.

En el centro, san Prudencio, patrono de la diócesis de Álava, y a su lado dos santos riojanos, san Felix del Monte y san Funes. Las tres arcas son romanistas del siglo XVI.

santo2El busto de san Prudencio, de orfebrería hispano-flamenca, tiene la siguiente inscripción: “Esta cabeza de plata hizo hacer Don Pedro Abad de San Prudencio, año de nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, año 1461”. También son destacables los bustos de san Funes, san Juan Bautista, y el apóstol san Bartolomé, así como los brazos relicario del siglo XVIII y el delicado tríptico-relicario con las pinturas de santa Margarita de Cortona y san Nicolás de Bari.

La espectacular reja que cierra el espacio es obra del rejero Juan Bautista Celma, y los escultores Juan Fernández Vallejo y Juan de Anchieta; la policromía de los mismos que realizaron el retablo. En la crestería, tondos con los escudos familiares, san Pedro y san Pablo. Entre ellos, las 7 virtudes (teologales y cardinales): Templanza, Fortaleza, Prudencia y Justicia (en el centro), y Caridad, Esperanza y Fe.