El cardenal Omella celebra con nosotros la Virgen de la Esperanza

El cardenal Omella celebra con nosotros la Virgen de la Esperanza

La Voz del Obispo

 

El 18 de diciembre la Iglesia celebra a Santa María bajo la advocación de la Virgen de la Esperanza. Esta celebración ayuda a los creyentes que viven con intensidad este tiempo del Adviento, a preparar la Navidad compartiendo con María el gozo expectante de su corazón ante la cercanía del Nacimiento Jesucristo.

 

María es la Madre la Esperanza. Desde el momento mismo de la Anunciación espera con ilusión el Nacimiento de su Hijo. Con esta misma esperanza debemos caminar nosotros por la vida, porque sabemos que una Luz poderosa brilla, ya, para todos. Podemos esperar con ilusión, porque sabemos que el Reino de Dios crece como el grano de mostaza y quiere extenderse por todo el mundo, por los corazones de todos los hombres. Sabemos que, desde el Nacimiento de Jesús, la última palabra no la tienen la mentira, ni el llanto, ni la esclavitud, ni la muerte. Con esta esperanza vivimos y caminamos sin desfallecer. María nos regala esta Esperanza con el Nacimiento de Jesús. Ella lo comparte con toda la humanidad, lo pone al alcance de todos los que lo buscan con sencillez y con un corazón abierto. María nos da esperanza al darnos a su Hijo Jesús. Así, nuestra vida y nuestros trabajos adquieren un nuevo sentido con Él: nada nos aplasta si tenemos a Cristo, nada nos destruye si caminamos con Él. Y así, con su apoyo y nuestro esfuerzo caminamos por la vida, con esperanza. Porque María, la Madre de la Esperanza, nos regala a Jesús, el Salvador Esperado.

 

La Providencia ha unido en la historia a la Virgen de la Esperanza y a la ciudad de Logroño. María se convirtió en esperanza nuestra, en momento de especial dificultad para la cuidad y la fe cristiana y esa proximidad continuó consolidándose el pasado siglo cuando la Virgen de la Esperanza que se venera en la Iglesia de Santiago el Real y a petición del clero, las autoridades y el pueblo logroñés, fue declarada y confirmada por el Papa Pío XII como “Celestial Patrona ante Dios de la Ciudad de Logroño” el 14 de mayo de 1948. Así mismo, el 18 de diciembre de 1976, según decisión adoptada por la Corporación Municipal, la Patrona de Logroño recibió el título de Alcaldesa Mayor de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Logroño. A ella acudimos todos los logroñeses implorando su especial protección en la celebración eucarística de ese día y en la procesión posterior por las calles de nuestra Capital. A ella acuden muchos niños de Logroño el 18 de cada mes, cuando son presentados ante la Virgen por sus familias. Muchas gracias a la Cofradía de la Esperanza por sus muchos desvelos para que la devoción a la Virgen de la Esperanza siga creciendo.

 

Además tenemos la gran fortuna de que la celebración de este año la presida el Cardenal D. Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona, que durante más de once años fue Obispo de nuestra diócesis. El pasado 21 de mayo, el papa Francisco anunció la celebración de un consistorio para la creación de cinco nuevos cardenales, entre ellos monseñor Omella, quien recibió la birreta cardenalicia el 28 de junio en la Basílica de San Pedro.

 

Agradezco de corazón su visita a nuestra diócesis, la primera que hace desde que fue creado Cardenal. Me consta que vuelve a la que ha sido su casa con singular alegría. Podremos celebrar una vez más con él nuestra fe y pedirle también a la Virgen de la Esperanza que interceda por su persona y sus intenciones.

 

Os animo a vivir con intensidad esta fiesta mariana tan gozosa en medio del Adviento y a rezar por D. Juan José y su ministerio episcopal.