El Bautismo Cristiano

El Bautismo Cristiano

Fiesta del Bautismo del Señor

Is 42,1-4.6-7 / Sal 28 / Hch 10,34-38 / Lc 3,15-16.21-22

 

“Mirad a mi siervo. Sobre Él he puesto mi espíritu para que traiga el derecho a las naciones. Yo, el Señor, te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.”

 

En los santos que vivieron con coherencia su bautismo, se manifestó, como en nadie, esa luz que renueva los corazones: ellos vivieron alegres y no tristones; hicieron felices a otros en vez de atosigarse buscando su propia felicidad egoísta; empezaron por reformar su vida y así cambiaron su sociedad y su época; no fueron críticos mordaces, sino impulsores esforzados de una reforma eficaz y duradera. Así se realiza la nueva creación, querida por Cristo.

 

“Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo ”.

 

Nosotros, que conocemos a Jesús y tratamos de vivir conforme a lo que nos enseña, sabemos por experiencia que sólo con nuestras fuerzas no lo logramos. Pero la iglesia nos recuerda que contamos con la energía recibida en el bautismo para conseguirlo. Seamos conscientes de ello.

 

“Cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos y bajó el Espíritu Santo sobre Él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado: en ti me complazco”.

 

En este domingo del Bautismo del Señor renovemos nuestro propio bautismo viviéndo como lo que este sacramento nos hizo: hijos de Dios. Agradeciendo el derecho filial a participar en la mesa de la comunión, que Dios prepara para nosotros y acercándonos a ella con fe de niños y con deseos y preparación de adultos.