Dios perdona y salva

Dios perdona y salva

Domingo XXVI del tiempo Ordinario

Ez 18, 25-28 / Sal 24 / Flp 2, 1-11 / Mt 21, 28-32

 

1. “Cuando el malvado se convierte, él mismo salva su vida”

Escuchamos en la primera lectura del domingo estas palabras que nos hablan de conversión y salvación, que serían imposibles sin el perdón de Dios. Él lo concede generosamente, porque confía en nosotros, sus hijos. Y recordarlo nos alienta, permitiéndonos caminar seguros por la vida, aunque encontremos tropiezos.

Pero, al mismo tiempo, se nos advierte que no podemos presumir del bien que hacemos, porque no tenemos seguridad de perseverar en él, si Dios no nos sostiene generosamente.

Por eso, a la confianza de Dios en nosotros debiéramos responder con el salmista: “Acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor”.

 

2. “Tened los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús”

Es una invitación que debemos escuchar y poner en práctica. Porque la confianza que Dios muestra al perdonarnos, merece, por nuestra parte, correspondencia.

Pero cambiar nuestros sentimientos por los de Cristo no es tarea fácil. Necesitamos formación. Y la formación requiere tiempo y esfuerzo.

El comienzo de las catequesis parroquiales, de los grupos bíblicos y demás, es una oportunidad para ello. La formación transformará nuestro pensar y sentir y nos hará parecernos a Jesucristo, si la acompañamos de oración y tenemos afán por comunicar a familiares, amigos y convecinos, lo que vamos descubriendo y practicando.

 

3. No defraudemos la confianza divina

El Evangelio nos lo advierte con crudeza: “Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas lo creyeron. Y aún después de ver esto vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis”.

Defraudamos a Dios cuando no reconocemos el mal que hicimos, la envidia que nos corroe, la pereza que nos detiene o la mentira que nos envuelve. Pero le damos contento cuando confesamos contritos nuestros pecados y reemprendemos alegres el camino de la virtud. Porque no somos personas rígidas, sino comprensivas y flexibles, capaces de querer y perdonar, porque nos sabemos queridos y perdonados por Dios.

¡Qué hermoso modo de vida resulta así!

 

Ángel Mª Pascual, pascualangelma@hotmail.com

 

Lunes: Santos Ángeles Custodios, Zac8,1-8 / Sal 101 / Mt 18,1-5,10
Martes: Zac 8, 20-23 / Sal 86 / Lc 9, 51-56
Miércoles: Neh 2,1-8/ Sal 126 / Lc 9, , 57-62
Jueves: Témporas de acción de gracias y petición, Dt 8,7-18 / Sal : 1Crón 29,10-12 / 2Cor 5, 17-21 / Mt 7,7-11
Viernes: Bar 1,15-22 / Sal 78 / Lc 10, 13-16
Sábado: Bar 4, 5-12.27-29 / Sal 68 / Lc 10, 17-24