Dios con nosotros

Dios con nosotros

Domingo 4º de Adviento
Is 7,10-14 /  Sal 23,1-2.3-4ab. 5-6 /  Rm 1,1-7 /  Mt 1, 18-24

1. Espera corazones nobles que lo acojan
Las calles de la ciudad, las casas, las iglesias están ya preparadas para la navidad ¿Y los corazones? ¿Estarán también listos? El  Evangelio  de  San  Mateo,  que  leemos    en  la  misa  de  hoy  nos cuenta  que  el  corazón  de  San  José  sí  lo  estaba  para  la  primera Navidad. José era un hombre justo,  dice  el  evangelista,  y,  a  lo  que  parece, acostumbrado  a  dialogar  con  Dios  porque  no  se  asusta  al  recibir un mensaje del cielo.
No parece que se estile mucho en estos momentos ni la honradez, ni la piedad de San José. Se lleva más la superficialidad, la disipación, la búsqueda fácil de la ganancia. Para que Dios no pase de largo y siga siendo Emmanuel, Dios-con-nosotros, necesitamos  gente como san José.  Con  menos  tiempo  para  la  televisión,  con  más  tiempo  para  lareflexión, con sobriedad y mucho espíritu de sacrificio, y así Dios podrá quedarse con nosotros y no pasar de largo.

2. Viene a traernos la gracia y la paz
Constantemente  experimentado  lo  frágil  que  es  nuestra  sociedad  y  cómo  peligra  la  paz  social.  Y  es  que  una  sociedad  que  prescinde  de Dios, acaba enzarzada en peleas y consumida por la ambición. Y los ciudadanos ya no se consideran hermanos, sino enemigos. Parece hecha para nosotros la interrogación del profeta: ¿no os basta cansar a los hombres sino que cansáis incluso a Dios?
La  Navidad  nos  trae  lo  que  más  necesita  nuestra  descreída sociedad: el evangelio, prometido ya por los profetas en las Escrituras santas, que se refiere a su Hijo, nacido, según lo humano de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder  por  su  resurrección  de  la  muerte:  Jesucristo  nuestro  Señor.  Y  con Él, como dice San Pablo: la gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

3. Viene a quedarse para siempre
Esta es la generación que busca al Señor, que busca tu rostro, Dios de Jacob. Así hemos rezado con el salmo y así debiéramos sentirnos los cristianos en estos días previos a la Navidad, como una comunidad compacta  que  busca  al  Señor,  que  tiene  ahora  rostro  de  niño.  En  la  Eucaristía se nos ha quedado, no hay que ir a buscarlo a los aeropuertos o a las zonas vacacionales. Pero como está oculto, convendrá avivar los ojos con oración y aligerar los sentidos con penitencia para poderlo reconocer.  Y  si  lo  encontramos  se  quedará  con  nosotros  y  el  mundo  será el remanso de Paz, el anticipo del paraíso que necesita el mundo.
¡Feliz Navidad!
Ángel Mª Pascual
pascualangelma@hotmail.com

Lunes: Jue 13, 2-7.24-25 a  / Sal 70 /  Lc1,5-25
Martes: Is 7, 10-14  / Sal 23  / Lc 1,26-38
Miércoles: Cant 2,8-14 o So 3,14-18a /  Sal: 32 / Lc 1, 39-45
Jueves: 1S 1,24-28  /  Sal 1S 2,1-8  / Lc  1,46-56
Viernes: Ml 3,1-4.23.24 / Sal: 24  /  Lc 1,57-66
Sábado: 2S 7,1-5.8b-12.14ª.16 / Sal 88  /  Lc 1,67-79