Cuaresma: La importancia de la oración

Cuaresma: La importancia de la oración

Este tiempo de gracia que es la Cuaresma, se convierte en presencia eficaz del Señor en nuestras vidas, llamándonos a la conversión, a la reconciliación. Desde el arranque mismo de la Santa Cuaresma, el Miércoles de Ceniza, nos sentimos llamado a una triple reconciliación a través del ayuno, la limosna y la oración. En efecto, el ayuno nos reconcilia con nosotros mismos, nos lleva a renunciar a tantas situaciones que embotan nuestro corazón y que nos impiden tomar conciencia plena de lo que significa la invitación que Dios nos hace a ser santos (cfr. Efesios 1,4). La limosna nos reconcilia con los demás, nos invita a abrir el corazón a las necesidades de los otros y a darles respuesta. Es la mejor preparación para la Pascua, pues nos mueve a dar lo mejor a los demás y, lo que es más importante, nos enseña también a darnos a nosotros mismos, a semejanza de lo que Cristo hizo con nosotros. Y por último, la oración nos reconcilia con Dios y nos invita a renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo y a declararnos necesitados de la misericordia de Dios; nos hace acoger a Dios que nos interpela y que sale a nuestro encuentro para romper la tentación de la indiferencia ante los demás. (Cfr. Francisco, Mensaje para la Cuaresma 2019).

 

En este contexto, es interesante observar que desde la cuaresma de 2014, el Papa nos convoca todos los años a vivir las “24 horas para el Señor”, momento privilegiado de oración. En este tiempo cuares-ma, es bueno recordar la importancia de la vida de oración. El Papa Francisco nos lo recuerda, también para poder ser auténticos discípulos misioneros: “Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. (…) Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga”. (Evangelii Gaudium 262).

 

Por eso son de agradecer las muchas iniciativas que se están desarrollando en nuestras parroquias y comunidades y que nos ayudan a rezar en este tiempo de gracia que es la Cuaresma. Las celebraciones penitenciales, las charlas cuaresmales, el rezo del Vía Crucis, etc. También desde la diócesis se están proponiendo algunas muy interesantes: el retiro de profesores de religión, el retiro para laicos del día 23, los encuentros de espiritualidad EUNTES.

 

También la delegación de familia, los días 30 y 31 de marzo, hace una convocatoria para que pueda rezar toda la familia, muy interesante y original: la convivencia espiritual para familias. Se convoca a la familia completa, el matrimonio y todos los hijos, independientemente de las edades. Para ello se organizarán al menos 4 grupos de trabajo en el que todos desarrollaran el mismo tema, cada uno adaptado a su edad. El grupo de adultos será acompañado por D. Daniel Granada, sacerdote de Zaragoza, que ya ha participado en algunas actividades de familia con nosotros. Habrá también sacerdotes y catequistas para acompañar los demás grupos: guardería, niños y jóvenes. Habrá momentos de oración y de celebración. El encuentro pretende, en definitiva, ayudar a nuestras familias a tomar conciencia, partiendo de su realidad, para que se descubran como Iglesias domésticas y sujetos activos de la evangelización y de la misión.

 

El Papa nos pide creatividad para proponer y participar en espacios de oración y comunión (cfr. Evangelii Gaudium 73). Cuidar la celebración de las “24 horas para el Señor” puede ser una magnífica oportunidad para ello. ¡Te animo a encontrar en nuestra cuaresma misionera y riojana tus momentos de oración!