Corazones luminosos

Corazones luminosos
Domingo IV de Cuaresma
1S 16, 1b. 6-7.10-13a / Sal 22 / Ef 5,8-14 / Jn 9,1- 41

1. “El hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón

Un nuevo paso hacia la Pascua renovadora. Un paso que nos trae el recuerdo de la luz bautismal que se entregó a nuestros padres y padrinos el día de nuestro bautismo, y que, en la noche de Pascua, se nos entregará a cada creyente para que iluminemos el camino de la vida y no tropecemos al caminar.

Pero esa luz debe pasar a nuestro corazón, que padece oscuridades profundas y más en este tiempo confuso, tan dado a las apariencias y tan escaso en transparencia y honradez.

“La mirada de Dios no es como la mirada del hombre”, nos ha recordado la Escritura a propósito de la vocación del joven David. La cuaresma nos invita a vernos en esa mirada divina y a purificar lo que aparezca sucio. A purificarlo en el agua, que brota del costado abierto de Cristo crucificado, y que se nos dio en el bautismo y que se nos vuelve a dar en la confesión sacramental.

2. “Él fue, se lavó, y volvió con vista”

Increíble parecía este milagro de la curación del ciego a los incrédulos fariseos. Increíble parecen también hoy las conversiones. Pero las hay, porque Dios no pierde fuerza. Somos nosotros los que perdemos interés, entusiasmo y fe. Y, en vez de buscar a Dios, nos enfangamos en el materialismo, en la sensualidad, en el dinero, en los rencores, y acabamos ciegos y desesperados y tristes. Pero podemos convertirnos y la cuaresma, cada año nos ofrece la penitencia, la confesión, como medio para convertirnos y recobrar luz y la vista: “Habiendo recibido en el Bautismo al Verbo, la luz verdadera que ilumina a todo hombre, el bautizado, tras haber sido iluminado, se convierte en hijo de la luz, y en luz, él mismo” (Catecismo).

3. “Caminad como hijos de la luz”

Nos lo pedía san Pablo en su carta a los Efesios en la segunda lectura de este domingo. ¿No es verdad que hoy también necesitamos que se nos recuerde este deber? ¿No sería más luminosa y feliz nuestra existencia si viviéramos más cristianamente?

Ahí tenemos el ejemplo de los santos, que han vivido como hijos de la luz.

¡Que gran tarea para este tiempo nuestro, oscurecido por enfrentamientos ideológicos y cegado por el materialismo, pero con tantas posibilidades de triunfar en la luminosa lucha por el bien y por la luz!

Ángel Mª Pascual
pascualangelma@hotmail.com
Lunes: Is 65, 17-21; Sal 29 / Lc 4, 43-54
Martes: Ez 47, 1-9.12 / Sal: 45 / Jn 5, 1-3. 5-16
Miércoles: Is 49, 8-15 / Sal 144 / Jn 5, 17-30
Jueves: Ex 32, 7-14 / Sal: 105 / Jn 5, 31-47
Viernes: Sb 2,1ª. 12-22 / Sal 33 / Jn 7,1-2. 10. 25-30
Sábado: Jr 11, 18-20 / Sal 7 / Jn 7, 40-53