Carta Pastoral para la Misión Diocesana

Carta Pastoral para la Misión Diocesana

La Voz del Obispo

Con fecha del 25 de enero he firmado la primera Carta Pastoral desde que vine como obispo a la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. El motivo de esta publicación es intentar animar a todos los fieles de la diócesis a vivir con intensidad la preparación de la Misión diocesana en la que estamos trabajando. Esta se desarrollará a lo largo de los próximos cuatro cursos.

 

La Misión diocesana se plantea como un reto que ilumine nuestra acción pastoral en los próximos años en consonancia con las propuestas que el Papa Francisco está lanzando a toda Iglesia. Él repite en muchas ocasiones que no estamos tan solo en una época de cambios, sino en un cambio de época. Sí, un cambio de época que pastoralmente nos desconcierta en muchas ocasiones a la hora de darle respuesta y, a la vez, se nos plantea como un reto apasionante que debemos iluminar hoy desde el evangelio, también aquí en La Rioja.

 

Así pues, la Exhortación del Papa Francisco a convertirnos en Iglesia en salida, queremos concretarla en nuestra diócesis de Calahorra y La Calzada – Logroño con la convocatoria de esta Misión diocesana dentro de nuestro propio territorio, con el fin de evangelizar de nuevo de forma decidida a las gentes de nuestra tierra. Los distintos Consejos diocesanos, el diocesano pastoral y el presbiteral, han trabajado en los últimos meses en esta iniciativa, dando su apoyo e implicándose de forma activa en el desarrollo de la misma. Para ello se ha constituido la Comisión diocesana para la Misión que junto a su Consejo permanente tienen la responsabilidad de animar la Misión diocesana, de darla a conocer, de favorecer su acogida, de concretar sus fases, de organizar los trabajos pertinentes y de evaluar periódicamente los pasos que se vayan dando.

 

Como indico al final del primer apartado de la Carta, no es mi pretensión, con las reflexiones que os ofrezco en el documento, “detallar de modo exhaustivo la totalidad del trabajo a realizar los próximos cursos. Nada más lejos de mi intención.

 

Sencillamente deseo poner el acento en algunas cuestiones que entiendo pueden ayudar a ir modelando las tareas que tendremos que desarrollar para que la Misión diocesana pueda ir consolidándose. En el fondo se trata de seguir aportando mimbres entre todos con los que poder construir nuestra “cesta misionera.”

 

Confío que las reflexiones contenidas en la Carta pastoral ayuden a llevar adelante este precioso reto y que sean muchas las aportaciones que podamos ir sumando a la hora de concretarla y consolidarla.

 

La Carta está dividida en seis apartados. El último nos invita a rezar por la Misión: por su acogida, por su implantación y para que sean muchos los frutos que el Señor nos conceda.

 

En los cinco primeros se desglosan algunos temas que me ha parecido necesario incluir: en el primero se invita a la comunidad diocesana a vivir un proceso de conversión personal y pastoral para afrontar la realidad que nos interpela a la hora de anunciar el Evangelio. El segundo apartado dibuja ante nosotros los escenarios donde desarrollar esta Misión, animándonos a realizar una pastoral diferenciada para cada uno de ellos. El tercero pone el acento en los discípulos misioneros que tenemos que llevar adelante este gran reto evangelizador: el obispo, los sacerdotes, los religiosos y los laicos. El cuarto contiene una invitación directa animando a todos los fieles a participar en la Misión diocesana. La tarea es mucha y son necesarias todas las manos.

 

Y el quinto plantea una mirada al futuro para que todo el esfuerzo que hagamos no se convierta en flor de un día. Hay que ir diseñando la pos misión que posiblemente nos conducirá a nuevos planteamientos pastorales y a renovadas estructuras de organización, que nos lleven a construir un nuevo modo de ser Iglesia.

 

Os animo a leerla de forma individual y a trabajarla comunitariamente para poder, desde la comunión, prepararnos con entusiasmo a la Misión.

 

Se lo pido en nombre de todos a la Virgen de Valvanera.