Amor sin límites

Amor sin límites

Domingo 7º del tiempo ordinario

1Sam 26, 2.7-9.12-13.22-23 / Sal 102 / 1Co 15, 45-49 / Lc 6, 17.27-38

 

El Señor te ha entregado hoy en mi poder, pero yo no he querido extender mi mano contra ti.

Nos conmueve la generosidad de David que perdona a su enemigo mortal Saúl ¡Qué corazón el suyo! Pero, como cristia-nos nos conmueve aún más Cristo, que perdona en la cruz a quienes le dan muerte injusta. De este perdón de Cristo podemos participar los cristianos por su gracia que nos capacita para perdonar lo que nunca perdonaríamos con nuestras solas fuer-zas, como han hecho los santos.

 

Lo mismo que hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos también la imagen celestial.

Continuamos un domingo más leyendo a San Pablo hablándonos de la resurrección de Cristo y de la forma de vida gloriosa a la que estamos llamados los cristianos, que encontramos así motivos para fomentar ya ahora los valores que pervivirán en ese esperado y dichoso modo de vida.

 

“Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso”

La misericordia y compasión de Dios Padre es el modelo supremo de la conducta cristiana. Así nos lo recuerda con fuerza el Papa Francisco: “El Señor nos dejó bien claro que la santidad no puede entenderse ni vivirse al margen de estas exigencias suyas, porque la misericordia es el corazón palpitante del Evangelio” (Alegraos y rego-cijaos. Nº 97)