Actualidad de la oración

Actualidad de la oración

Domingo XXIX del tiempo ordinario (Tomado de Pueblo de Dios)

Ex 17, 8-13 / Sal 120 / 2Tm 3, 14-4,2 / Lc 18,1-8

1. Dios ayuda al que persevera en la oración y la escucha de su Palabra

El relato del Éxodo, que se lee hoy en las iglesias, puede parecernos desfasado y provocativo, por moverse en un contexto de conquistas y de guerras, que hoy rechazamos. Pero algo nos quiere decir Dios, con la fuerza narrativa del pasaje, que no tiene que ver con violencias y con luchas militares, sino con victorias y logros salvadores contra el mal, de los que siempre necesitamos. Y nos dice que, en este campo, no hay victoria que no dependa de Dios y que, por tanto, vence al mal el que ora sin cansarse como Moisés y el que colabora, sin cansarse también, con todo su ingenio y potencia humana, como Josué.

Refuerza esta interpretación el pasaje del evangelio que también leemos hoy, en el que Jesús explica a los discípulos: cómo tienen que orar siempre sin desanimarse, con la seguridad que Dios hará justicia sin tardar a sus elegidos, que le gritan día y noche.

Y, en la segunda lectura de la misa, San Pablo recuerda a su discípulo Timoteo, algo que tampoco debe olvidar un cristiano de hoy: que la Sagrada Escritura “puede dar la sabiduría que por la fe en Cristo Jesús conduce a la salvación.”

2. Sin apertura a Dios, sin oración, el mundo se vuelve oscuro

Hoy las batallas no son contra enemigos con espadas, sino contra el mal que se disfraza de propaganda maliciosa, de legislación permisiva, de corrupción, o de placer a toda costa. Y la victoria requiere destreza, organización y empeño, pero también oración perseverante. Lo primero, es fácil de entender, lo segundo lo olvidamos.

Por eso se oscurece nuestro mundo, que carece de visión en profundidad, que se cierra a la verdad, y se pierde y desespera. Para abrirlo al sentido y a la luz necesitaríamos orar con el salmista diciendo sin cansarnos: “El auxilio me viene del Señor”, que me guarda de todo mal, que guarda mi alma.

Y una forma de oración a la medida del ser humano la encontramos en la biblia, como nos ha recordado San Pablo: “Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud: así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.”

3. En la Eucaristía oramos y nos abrimos a la esperanza

Cada domingo al participar en la misa, escuchamos la palabra de Dios y oramos y nos fortalecemos con el alimento del cielo que es Cristo mismo. Ahí está la fuerza que necesitamos para luchar contra los males actuales y para vencer; ahí está nuestra esperanza y la de nuestro mundo.

Estamos también.comenzando en las parroquias los grupos bíblicos de lectura orante de la Palabra de Dios. Ojalá aumente el número de quienes participan en ellos, para que crezca la fe en nuestras parroquias y en las familias y mejore nuestro mundo ¡Animo, pues!

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Lunes: Ef 2, 1-10 / Sal 99 / Lc 12, 13-21
Martes: San Lucas Evangelista  2 Tim 4, 9-17a / Sal 44 / Lc 10, 1-9
Miércoles: Ef 3, 2-12 / Sal: Is 12, 2-6 / Lc 12,39-48
Jueves: Ef 3,14-21 / Sal 32 / Lc 12,49-53
Viernes: Ef 4,1-6 / Sal 23 / Lc 12,54-59
Sábado. Ef 4,7-16 / Sal 121 / Lc 13,1-9