Domingo de la Ascensión del Señor

Domingo de la Ascensión del Señor

 ¿Y dejas, Pastor santo,

 tu grey en este valle hondo, escuro,

con soledad y llanto,

y tú, rompiendo el puro   aire,

te vas al inmortal seguro?

 

Los antes bienhadados

y los agora tristes y afligidos,

¡a tus pechos criados,

de Ti desposeídos,

¿a dó convertirán ya sus sentidos?

 

¿Qué mirarán los ojos

que vieron de tu rostro la hermosura,

que no les sea enojos?

Quien oyó tu dulzura

¿qué no tendrá por sordo y desventura?

 

Aqueste mar turbado

¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto

al viento fiero, airado?

Estando tú encubierto,

¿qué norte guiará la nave al puerto?

 

¡Ay!, nube envidiosa

aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?

¿Dó vuelas presurosa?

¡Cuán rica tú te alejas!

¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!